Fuente y foto: La Capital de RosarioSe entienden con los ojos, se asocian con las risas. Se quieren de manera incondicional. Por eso, cuando uno habla, el otro atiende sabiendo qué va a escuchar. Y se complementan, porque se conocen demasiado. Son Nicolás (19 años) y Julieta Acosta (22), que llegan a la entrevista con Ovación como no podía ser de otra manera: juntos. Nico es el protagonista de esta historia y Juli algo así como la musa inspiradora. Por eso, la misma historia no puede prescindir de ninguno. Son uno, el otro y un deporte que los atraviesa, el hockey, la pasión de ambos, la que despuntan cada fin de semana. El en Jockey, ella en Provincial. Hasta acá todo bastante normal, salvo si se retrocede cuatro años en la línea de tiempo de sus vidas y se detiene en lo inesperado.
A Nicolás Acosta le diagnosticaron sarcoma de Ewing. El hockey se convirtió en un cable a tierra y su hermana Julieta, también jugadora, en la fuente de inspiración.
El hockey, su salvación: se recuperó de un tumor maligno en la cabeza
