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Nahuel Parada, uno de los siete mendocinos que tenía chances de estar en Bielorrusia, tomó la determinación de no continuar en el plantel porque está a punto de ser padre por primera vez.

Una decisión que lo deja fuera del mundial

Christian Sosasosa.christian@diariouno.net.ar

Volvió a vestir la camiseta de la selección luego de muchos años y estaba a un paso de jugar el segundo mundial en su carrera. Pero por esas cosas lindas que tiene la vida, el destino le marcó a Nahuel Parada dos caminos para seguir y, a su vez, dos determinaciones por tomar.La inminente llegada al mundo de Benjamín, su primer hijo, hizo que Pepe tomara la difícil decisión de bajarse de esta linda locura que es integrar una selección argentina que está a días de jugar el mundial para priorizar su vida personal y presenciar el nacimiento junto a su novia, Ingrid.
–¿Te costó mucho tomar esta determinación? –Sí, bastante. Fueron muchas noches sin dormir, masticando la almohada porque cuando estaba entrenado sentía que mi cabeza estaba en otro lado. No estaba cien por ciento concentrado.–Te llegó en un momento lindo porque estabas a punto de jugar otro mundial… –Llegaba con mucha más experiencia que en el 2007, me sentía bien preparado, pero la vida me puso la llegada de un hijo en el camino y tenía que tomar una decisión. Me estaban pasando las dos cosas más importantes en mi vida en un mismo momento y en lugar de tener un doble de felicidad, tenía un doble compromiso que pensé que podía aguantar, pero no fue así.–¿Cuál fue la reacción de tus compañeros de la selección? –Ellos me dieron su apoyo y me dijeron que era la mejor decisión que había tomado la de estar con mi señora estos últimos días y estar con mi hijo. Ella tuvo un embarazo muy complicado y yo, con el tema de los entrenamientos, sentía que tenía que estar con ella; a su vez, no ser egoísta y pensar un poco en el grupo porque los chicos están muy metidos e ilusionados. Prioricé a mi hijo y también al equipo que es lo más importante.–Estabas casi dentro de los 12, ¿cómo te veías vos en ese grupo? –Me veía muy bien, estaba contento de estar ahí. Es un orgullo estar en una selección. Sentía que no estaba preparado mentalmente para lo que iba a venir, pero mi cabeza estaba en otro lado y no en el mundial. Los chicos sí están metidos en eso y tampoco me quería arriesgar a estar en Bielorrusia y no estar compenetrado en el juego.

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