No lo dudó. Sacudió la red con un remate fortísimo que no pudo ser despejado por el guardameta uruguayo y automáticamente se dio vuelta y miró hacia un punto específico de la tribuna del Club Praga de Mercedes.
Allí celebraban entre abrazos y gritos de gol tres personas y una personita: su esposa Noelia, su mamá Mónica, su tía Charo y el más importante de todos: su hijo Lionel. Ellas habían decidido dejar todo y viajar a acompañar a Diego en los últimos días de competencia.
Él primero señaló a la distancia para luego acercarse lentamente a la grada. Jockey peleaba por el quinto puesto con Jave y el partido había tomado temperatura para esas alturas, pero él de todas maneras pegó un salto para llegar a celebrar el gol con Lío y con ello hasta logró apaciguar las aguas: el tiempo se detuvo por un instante y todos, rivales y compañeros, observaron casi conmovidos la escena.
El final del partido es otra historia y nosotros nos quedamos con este momento y con lo que vino después. "El Burrero" se volvió el domingo a la madrugada de Uruguay pero Diego cambió su pasaje y pasó el Día de la Madre junto a su esposa y, claro, junto a su mamá.
Fuente: Cafs Confederacion Argentina Futsal
