Ezequiel Pérez, futbolista surgido de las inferiores de Independiente Rivadavia y que brilló en la temporada 2013/14 del Nacional B, se encuentra en su General Alvear natal y es probable que termine su carrera en el Sport Club Argentino de dicha ciudad del Sur de Mendoza.
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Tras estar un año en República Dominica, en noviembre del 2019 el Negro Pérez decidió junto a su esposa Daniela e hijos Lisandro (5) y Benjamín (3) quedarse en Alvear a la espera de alguna nueva propuesta. Pero por varios motivos consideró la posibilidad de quedarse ahí para estar cerca de sus seres queridos.
"Mi abuela está enferma y queremos estar cerca de ella", reconoció Ezequiel al tiempo que agregó: "Está toda la familia acá, los chicos ya empiezan el colegio y no me gustaría estar deambulando. Principalmente quiero estar con mi abuela".
Y hubo algo más que sedujo al mediocampista de seguir jugando en la liga alvearense: "En un principio iba a renovar con Cibao (República Dominicana) pero no llegué a un acuerdo, luego esperando una propuesta del exterior se me pasó la chance de ir a Huracán Las Heras. Al no conseguir nada me volvieron a insistir de Argentino y el proyecto que tiene el club, más las ganas que me demostraron, me convencieron".
Y agregó: "El proyecto del club es muy ambicioso, por ejemplo hasta ahora han respetado los pagos de sueldos, en mi caso lo hacen sin haber firmado contrato porque la cuarentena no lo permitió. Es un alivio para todas las personas del club eso. Estoy casi convencido que me voy a quedar por todo eso".
"Si bien se juega en una liga amateur me gustaría terminar la carrera de otra manera, pero hay cosas como la familia que son más importantes", cerró.
Su experiencia en República Dominicana
"Vivía cerca de la cancha, imagínate que iba caminando. Tuve una temporada muy buena pese a que sufrí fascitis plantal, sobre todo fue por las canchas que eran de pasto sintético. La experiencia futbolísticamente no fue del todo buena porque los compañeros eran bastantes cerrados dentro del vestuario. Por suerte llegué al equipo con otro argentino que era Ema Torres (que también jugó en la Lepra), al principio costó pero luego nos fuimos adaptando".
Su etapa en Ferro Carril Oeste
"En Ferro la pasé mal los primeros siete meses. Cuando llegué el médico del club dijo que en un mes y medio estaba para jugar y en esa aceleración por volver me resentí. Me colocaron ácido urónico en la rodilla que me provocó una infección y me tuvieron que volver a operar. Faltando poco para volver comencé a entrenar y me desgarré por tanta inactividad".
"Por suerte estuve bastante fuerte de la cabeza ya que terminé jugando. Luego alterné entre buenas y malas, la última etapa no me tuvieron en cuenta y empezaron a buscarme club, al no querer salir porque el sueldo que me ofrecían era menor me colgaron seis meses. Obviamente que luego de eso salí porque quería jugar, fui a Defensores de Belgrano. La salida no fue la mejor, me quedaron debiendo mucha plata".