ver más

Gallardo contó que antes de la final con Boca le robaron sus apuntes y los recuperó

Gallardo recargado es el título del segundo libro del periodista Diego Borinsky sobre la trayectoria del entrenador de River y en un pasaje de la flamante publicación el Muñeco contó un curioso episodio previo a la Superfinal de la Copa Libertadores 2018.

"En Palermo, un día de semana a la noche. Había ido a cenar y cuando salió del restaurante y se acercó a su camioneta, se encontró con la ingrata escena del vidrio trasero roto y una mujer policía parada al lado. Le habían robado su maletín. Allí tenía, entre otras cosas, su ipad, el pasaporte, y unas carpetitas, de esas blancas con la banda roja que suelen entregar en prensa de River los días de partido. Y las carpetitas, claro, estaban repletas de apuntes relacionados a la final: esquemas, movimientos tácticos, los cinco defensores, Martínez Quarta, los cinco volantes, pelota parada, etcétera, etcétera, etcétera.

 Embed      

El "Muñeco" no fue a hacer la denuncia: no quería comerse el garrón de estar un par de horas en la comisaría para irse con las manos vacías, y además debía invertir sus energías en unos temitas que tenían en vilo a algunos millones de personas en el país. Al día siguiente, cuando llegó a Rivercamp, el masajista Marcelo Sapienza le preguntó si él había perdido sus documentos.

-No perdí, me robaron mi maletín, eso pasó -le contestó el "Muñeco".

-Ah, porque recién me llamó Liliana, de Informes, que esta mañana, apenas entró al club, se comunicó un señor diciendo que tenía unos documentos tuyos y dejó el teléfono.

La historia concluye con un llamado a este señor, que resultó ser un muchacho de unos treinta y pico, y con el ingreso de este muchacho, su mujer y su hijo a Rivercamp el día siguiente. "El pibe era barrendero, muy gashina -revive el "Muñeco", pronunciando así, bien fuerte la sh-, y al acercarse al volquete vio cosas rojas y blancas y le llamaron la atención, porque todo lo que sea de River el loco se lo lleva. Eso me lo contó después. Se puso a revisar las carpetas, encontró mi pasaporte, anotaciones de equipos y se quedó duro. Esperó que se hiciera la primera hora de la mañana y llamó al club para contar lo que había encontrado y al día siguiente le mandamos un remis, creo que vivía en Villa Luzuriaga, y vino con la mujer y el hijo. Me devolvió el pasaporte y los apuntes, el ipad obviamente se lo habían llevado los ladrones. Charlamos un rato, les regalamos camisetas de River y se fue recontento.

¿Qué hubiera pasado si el barrendero era hincha de Boca y salía corriendo a darle los apuntes a Guillermo Barros Schelotto como si allí estuviera la fórmula de la Coca Cola?

Nunca lo sabremos. Lo que sí podemos afirmar es que las grandes gestas se construyen de pequeñas historias. Esta es una.

MÁS LEÍDAS