Ante la necesidad de buscar un escenario de mayor escala, el club solicitó utilizar el Maracaná. Sin embargo, el consorcio gestor argumentó el posible deterioro del césped y alegó riesgos de seguridad debido a un partido de básquetbol entre Flamengo y Botafogo programado en el gimnasio Maracanãzinho para la misma fecha.
Tras un complejo ida y vuelta judicial que incluyó medidas cautelares revocadas y apeladas, los departamentos legales de la SAF y del club asociativo del Vasco impulsaron una contundente estrategia judicial.
Finalmente, el STJ determinó que la empresa administradora carecía de legitimidad jurídica para solicitar la suspensión de la medida previa dictada por el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, ya que la compañía explotadora no actúa como concesionaria de un servicio público bajo los parámetros exigidos por la ley.
La dilación de los fallos judiciales atrasó cinco días una decisión formal que apremiaba al certamen. Ante este panorama, la Conmebol había advertido formalmente a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) que una resolución adversa obligaría a mudar la revancha a Asunción.
Con la confirmación del tribunal en Brasilia, el partido de vuelta quedó ratificado para el martes 20 de octubre en el histórico escenario de Río de Janeiro, que ya cuenta con sus entradas totalmente agotadas.
En el plano deportivo, el conjunto brasilero saldrá a defender la ventaja cosechada en La Bmbonera tras vencer a Boca por la mínima diferencia. Por su parte, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena intentará revertir la serie en territorio carioca para meterse en la gran final de la CopaSudamericana.
El ganador de la llave se verá las caras, en el partido por el título, con quien resulte ganador de la serie protagonizada por Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. En la ida los brasileños se impusieron 3-0.