En la cuarta derrota consecutiva, los fanáticos del Sabalero perdieron la paciencia y rompieron el alambrado para empezar a arrojar pedazos de baldosas a los jugadores. La hinchada de Colón ya se había manifestado en contra de la dirigencia de manera pacífica en más de una ocasión, aunque esta vez atentaron contra la vida de los representantes de su club.
Embed - La violencia de los hinchas de Colón contra sus jugadores
Ante la incesante violencia de proyectiles arrojados hacia la cancha, y luego del tiempo reglamentado de espera para poder retomar el encuentro, el juez principal Felipe Viola decidió suspender el partido. Una vez tomada la determinación, el sector de simpatizantes que manifestó con virulencia su descontento permaneció en cancha esperando que salieran los futbolistas para continuar con el episodio. Es por ello que los jugadores tuvieron que ser escudados por dos filas de policías para poder abandonar el campo de juego.