Azcurra y una linda historia de vida después de ser baleado en el 2005

Carlos Azcurra disfruta mucho la vida y le enseña a jugar al fútbol a los chicos del club San Pablo, ubicado en Algarrobal. El ex jugador mendocino contiene a los pibes para que sean buenas personas.

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El ex defensor de San Martín -jugó en varios clubes- vivió el momento más duro de su vida el 11 de septiembre del 2005 en un partido que jugaba el Albirrojo ante Godoy Cruz, por el Nacional B, en el estadio Malvinas Argentinas. En ese cotejo fue baleado con una bala de goma por el Cabo Marcial Maldonado.

Hoy día no tiene rencores por el ataque que sufrió. Salió adelante, trabaja en la Dirección de Deportes de Las Heras y preside el club San Pablo de El Algarrobal.

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El día de furia

El Tomba ganaba 3 a 0 y comenzaron los disturbios y enfrentamientos entre la policía y la parcialidad chacarera. Los jugadores llegaron hacia el lugar de los hechos a pedir que por favor no reprimieran a la hinchada. Azcurra (tenía 28 años) fue baleado por el suboficial Maldonado y fue trasladado al Hospital Lagomaggiore.

Se le extrajo un tercio del pulmón derecho que había sido afectado por el disparo, estuvo en terapia intensiva luchando por su vida, se recuperó y volvió a jugar en el 2011 en el Deportivo Maipú. Terminó su carrera en el en el CEC en el 2014.

"Estamos trabajando en la dirección de Deportes de Las Heras y soy el presidente en el club San Pablo. Les enseño a jugar al fútbol a los chicos", dijo el ex Independiente Rivadavia, Huracán Las Heras y Tigre, entre otros equipos.

"Soy el coordinador y entrenador, tenemos varias categorías y estamos felices por lo que hacemos de estar con los chicos", agregó.

"Hoy disfruto de estar con los chicos del barrio y darles el mensaje de los que he vivido en el fútbol. Espero que les sirva para que sean buenos profesionales y grandes personas", admitió.

"Hemos hecho muchas obras en este club. Estamos muy entusiasmados y queremos seguir haciendo muchos proyectos", contó.

El momento más duro

"Fueron años duros después de lo que sucedió en el 2005 y yo asumí como que mi carrera se había terminado. Después volví a jugar en el 2011 en el Deportivo Maipú", recordó con emoción.

"El policía me pidió perdón en el 2008. Cuando terminó el juicio, salió caminando, nos juntamos en la puerta y me dijo: 'Perdón Azcurra' a la pasada. Yo le dije: 'Está bien, son cosas que pasan'", reconoció.

"Conozco a muchas policías y respeto mucha esa profesión. No tengo rencor con nadie", agregó.

"No quería que mi carrera terminara en el 2005 y lo disfruté; quería volver a jugar. No me costó dejar de jugar al fútbol, fui feliz en los clubes donde estuve", reconoció.

"El fútbol me dio mucho en la vida, siempre tuve mucha pasión. Es un deporte en conjunto donde cuando hay unión se pueden lograr objetivos", cerró Azcurra, quien siempre tuvo un perfil bajo, pudo superar el momento más difícil de su vida en el 2005 y salió adelante.

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