Pedro Troglio
Talismán. Cuando ve los partidos está tranquila. No grita. Mira, analiza. Los trapitos sucios se lavan en casa. Una vez Gimnasia ganó 2 a 1 y el éxito no admitía críticas. Pero la hincha más famosa del club le cuestionó un cambio al DT; Troglio había puesto a un jugador que a ella no le gustaba. Su yin y yang tripero lo aplica a rajatabla: en plena disputa por el ascenso, los hinchas estaban contentos con el segundo lugar. Ofelia entró a la concentración y les reprochó a dos jugadores que habían errado penales en partidos anteriores. “Nene, así no se patea”, retó a uno. Tampoco se salvó Troglio, a quien le preguntó si no les hacía practicar a los ejecutantes.
La cábala tenía día: jueves. Como una especie de Mirtha Legrand, Ofelia almorzaba con los muchachos que, al cabo, consiguieron el retorno a Primera después de dos temporadas en la B Nacional.
Lejos, cerca. Su atuendo de cancha es modelo elegante sport, marca registrada de Tolosa. Corazón de barrio tripero, Ofelia se pone aros para ir a la cancha: uno blanco y el otro azul. En el estadio Ciudad de La Plata tiene palco, cerquita del de Héctor Delmar. La ubicación es espejo de su línea política...
Quiere ver el partido tranquila, lejos de la histeria colectiva y de las preguntas de los que no saben como ella, capaz de dilucidar entre una defensa en zona y otra que hace marca personal.
Los nervios la devoran el tiempo que dura el partido. Mira la hora con asiduidad; el reloj tiene los colores de Gimnasia. Lo sabe Cristina, que de chica acompañó a su mamá a la cancha...
La hincha todoterreno puede jactarse de haber acercado sponsors, compartir charlas con los futbolistas, entrar al vestuario y sugerirle cuestiones tácticas al entrenador. Y también de salir a hacer las compras por su barrio con la camiseta puesta. A Ofelia le gusta mostrar que Gimnasia es su vida misma. Incluso lo hacía a través de las radios partidarias, a las que solía llamar semanalmente..."