Pablo Chacón fue invitado por las autoridades de la escuela Carmen Ponce de Videla, un establecimiento urbano marginal de Capital, para brindar charlas sobre cómo se puede progresar en la vida y lo importante de comer sano.
La idea surgió de una necesidad básica, tan básica como la alimentación (los chicos rechazan las frutas y verduras en el comedor escolar), y se buscó una figura emblemática para que aconsejara a los alumnos de la institución.
El ex medallista olímpico y campeón mundial no fue sólo. Reforzó la apuesta y fue acompañado por el ex campeón mundial pluma Jonathan Barros (reciente challenger ecuménico) y el doble campeón Latino superligero CMB y gran promesa, Nahuel Galesi, para motivar a los pequeños que viven en los barrios marginales (Campo Flores y otros de la periféria de la UNCuyo).
Lo que comenzó como una visita terminó en una fiesta. Los púgiles hicieron hincapié en su origen humilde y que gracias al trabajo y el esfuerzo habían logrado llegar a la cumbre mundial de un deporte de élite como el boxeo. "Yo vengo de un barrio de Las Heras como el de ustedes. Trabajé en carretela con mi papá haciendo changas, hasta que comencé a boxear", dijo Chacón.
Los alumnos de la "seño" Quiroga se habían preparado de la mejor manera, y entrevistaron en su aula a los deportistas con un cuestionario preparado por ellos, donde se habló de la importancia de comer sano, sumando frutas, verduras y lácteos, y luego de la carrera deportiva y como eran los entrenamientos y peleas.
La pequeña aula se veía desbordada de chicos, maestras y personal del establecimiento, colgados de las ventanas, hasta que los tres boxeadores salieron al patio, donde hicieron un exigente entrenamiento típico, con escuela de combate, guanteos, etc, y luego llegó la prueba física más dura: firmar cientos de autógrafos, donde fueron válidos cuadernos, carpetas, e incluso remeras y la propia piel de los niños, que también pudieron ver y tocar ese símbolo tan preciado del triunfo, como es un cinturón de campeón y una medalla.
Los emocionados atletas se prometieron volver. "Pablo, podríamos hacer alguna pelea a beneficio de los chicos", dijo Yoni Barros en el estacionamiento, y los tres, a modo de modernos mosqueteros, juraron volver para ayudar. Ellos saben de qué se trata el hambre.
Producción periodística: Raúl Adriazola/Ovación
Edición: Jaime Suárez/UNO



