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El escalofriante relato del taekwondista Gabriel Taraburelli, sobreviviente de Cromañón

Este 30 de diciembre se cumplen 15 años de la tragedia no natural más dramática de la historia argentina. Aquella noche de 2004, un incendio devastaba “República de Cromañón” en medio de un recital de Callejeros y la tragedia dejó un saldo de 194 víctimas fatales y más de mil heridos. La Tragedia de Cromañón enlutó a todo un país y también impactó al mundo del deporte, que esa noche tuvo entre víctimas y sobrevivientes a varios atletas, entre ellos Gabriel Taraburelli, quien luego sería campeón olímpico como entrenador.

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Taraburelli era un joven taekwondista que había sorprendido al finalizar cuarto en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Aquella noche fatídica estuvo en el local del barrio de Once y días después repasó la locura que vivió en una entrevista con el Diario Olé.

“Al principio no nos dimos cuenta de qué pasaba. Pensamos que se había armado una pelea. Hasta que mi primo me dijo que el lugar se estaba incendiando. En un segundo pasó todo. Se cayó el techo, se llenó todo de humo, se cortó la luz. No podías verte las manos… Fue terrible”, relató el técnico del equipo argentino de taekwondo, campeón olímpico en Londres 2012 con Sebastián Crismanich, que cada año que pasa recuerda la tragedia con un mensaje.

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“Juro que no sé cómo salí. Al principio estábamos en el piso de arriba, desde donde más difícil fue salir. Pero, por esas cosas que uno no sabe por qué se dan, bajamos. Yo estaba pegado a una barra de bebidas y descalzo, porque lo primero que perdí fueron las zapatillas. Enseguida se empezaron a escuchar gritos y cómo estallaban las botellas de cerveza. Fue horrible. Había pibes caídos, apilados, los pisabas. No sabías qué hacer, para dónde ir. Pensé que me moría”, siguió Taraburelli el relato de la noche triste.

“Hasta que sentí que me caía agua en la cabeza y pensé en los bomberos. Mi primo vio una luz, saltó por arriba de la gente. Era sálvese quien pueda”, detalló Taraburelli, que pudo salir con vida en medio del desastre. “Salí gracias a los pibes que se caían delante de mí. Escuchabas que te decían: “Ayudame, me muero”. Pero en ese momento en lo único que pensás es en salir, en salvarte vos para no morirte”.

Taraburelli no fue el único deportista que estaba presente en la noche trágica de Cromañón. Abel Oroná, jugador de fútbol que entonces militaba en Luján, también sufrió heridas y debió quedar internado algunas semanas antes de ser dado de alta.

Foto: gentileza @TeayDeportea

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