El repaso a la exitosa carrera de Santero. Desde su aparición en el automovilismo argentino el mendocino ha mostrado una superación constante.

Escalera a la gloria

Por UNO

Franco [email protected]"Nace una estrella", tituló la revista Sólo TC; "... el distinguido entre la nueva camada de pilotos del TC", reza la presentación de la nota de Pablo Vignone en La Nación; "Hace tiempo que había aprobado el examen", fue el título de la columna del Muñeco Mercado en carburando.com. Esos son sólo algunos de los mensajes que la prensa especializada envió a los fanáticos del automovilismo para graficar el enorme logro de Julián Santero en el inicio del campeonato de Turismo Carretera.Lo hecho por el piloto mendocino toma tintes épicos e históricos, primero por ganar en su primera carrera como piloto titular del Turismo Carretera y además por devolverle a Mendoza ese privilegio luego de más de cuatro décadas.Pero el camino para llegar hasta aquí no fue sencillo, aunque hay un punto de inflexión en su carrera deportiva y es cuando injustamente debió dejar el Súper TC2000 ya que el equipo Peugeot decidió que no continuara en la estructura. Previo a eso Julián había tenido su formación en el karting con una buena faena, había salido campeón de la Fórmula Renault Plus y se había transformado en el monarca más destacado de la historia de la Fórmula Renault 2.0, con récord de victorias; al mismo tiempo que era subcampeón del TC2000 en "inferioridad" de condiciones.Después de ese ya mencionado duro golpe y con sólo 20 años debió refundar su carrera a nivel nacional. Y fueron las categorías de la ACTC las que sirvieron de escalera para que hoy toque el cielo con las manos. Correr en el TC Mouras parecía injusto pero fue el propio Santero el que se encargó de aclarar que "hoy me doy cuenta que hacer esas dos categorías previas al TC me dieron experiencia en estos autos y además me ayudaron desde lo anímico porque pude ser protagonista y eso hizo que recuperara el entusiasmo". El título del Mouras le dio el pasaje al TC, pero antes había que pasar por el TC Pista, pero lejos de conformarse fue por más y peleó el campeonato hasta la última fecha.Al mismo tiempo que corría -con altibajos- en la Clase 3 del Turismo Nacional, Julián se acercaba a la "máxima" y así fue como llegó su gran momento, ese que no esperaba, pero que rápidamente se transformó en realidad. El domingo subió el último escalón de una escalera dura, con complicaciones en el trayecto. En el futuro tal vez tal vez le toque subir otra, pero será diferente porque la más dura ya la pasó. La que puede llegar a venir no será fácil, pero puede ser la que le de la gloria eterna a este pibito de 23 años que a base de éxitos ya hasta hizo perder a varios la capacidad de sorpresa.

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