Por Lucio Ortizlortiz@diariouno.net.ar
La curiosa relación de José Luis Cuciuffo y la revista Humor, la cual potenció de manera graciosa al jugador campeón mundial
El recuerdo de Cuchufo y la increíble relación con la revista Humor
La fría noticia del 11 de diciembre de 2004 explicaba que el defensor José Luis Cuciuffo, de 43 años y campeón con Argentina en el Mundial de México '86, falleció en Bahía San Blas (sur de la provincia de Buenos Aires), cuando un arma se disparó en forma accidental mientras cazaba junto con un amigo.
Cuciuffo conducía una Chevrolet Blazer y pisó una vizcachera que alteró la estabilidad. En ese momento, una carabina calibre 22, que estaba apoyada en el piso con el caño hacia arriba, se disparó, de acuerdo con la declaración del acompañante, Francisco Beltramo, un mecánico de Córdoba, a la policía.
El proyectil ingresó por el abdomen, destruyó el hígado y se alojó en la aorta, provocando gravísimas lesiones.
Mientras era trasladado al hospital, a 100 kilómetros del lugar del accidente, dejó de existir.
La historia del defensor cordobés tiene ribetes que pasan por lo risueño y se deslizan por lo increíble hasta llegar al olimpo de un futbolista, con el título mundial.
Cuciuffo (con una C y dos F) comenzó a jugar en Talleres de Córdoba, fue a préstamo a Chaco for Ever (1980) y volvió a la T.
En 1981 desde la sección deportiva de la revista Humor, en donde Walter Closs tenía la jefatura y escribían Oscar Caram con colaboraciones como las de Osvaldo Soriano, Dolina y Juan Sasturain, entre otros, se comenzó a gestar una campaña en tono humorístico en torno a Cuciuffo.
La fonética del apellido “cuchufo” les causaba gracia y a partir de eso en la revista lo tomaron como el “jugador a seguir”.
Además lo “adoptaron y compraron el pase” y escribían que “Cuciuffo es el bastión, mariscal baluarte, muralla, pared, fortaleza, paredón y después- sigue siendo figura”.
“A todo esto Menotti (DT de la selección argentina) sigue sin dar muestras de intención aperturística alguna.
El Mundial '82 está muy cerca y debe definirse la situación y darle participación al “cuciuffismo”, Passarella sigue siendo el candidato oficialista pero ¿puede desdeñarse el aporte de Cucho?
¿No variará de enfoque la ceguera oficial? ¿Seguiremos con Passarella o con algún otro flaquito travieso hasta el Mundial '86?
El jugador tenía velocidad en los cruces y se mostraba como un defensor con proyección y sus buenas tareas lo llegaron a que Vélez Sarsfield le adquiriera el pase en el '82.
“La selección está por salir de gira. En esa delegación hay un vacío imposible de llenar, hay un hueco que está pidiendo ser cubierto. La camiseta Nº6 tendrá otras espaldas,
otros dorsales las ocuparán, otra transpiración la mojará, otro dueño la cambiará por algún gallego. Luchar contra una pared que representa Passarella es muy difícil. No importa. Escupiremos nuestra bronca y codo a codo con Cuciuffo le diremos a César Luis: “Dame otra oportunidad”.
Pasó el tiempo y Cuciuffo fue llamado a la Selección nacional por Carlos Bilardo. Jugó 21 partidos, entre los cuales están 6 de titular en el Mundial de México de 1986.
El jugador fetiche de una revista de gran circulación en los años ochenta llegó a ser campeón mundial.
Luego pasó a Boca y ganó la Recopa Sudamericana y la Supercopa.
Siempre lo tomó con humor y agradeció la “manija” que se inició al azar, por un nombre raro y que sonaba raro. ¿O no, Cuchufo?