Gustavo Priviteragprivitera@diariouno.net.ar
El injusto promedio del descenso
Anteriormente se había aplicado en 1957 y 1966 en la máxima categoría del fútbol nacional.
Ya que copiamos costumbres y modas del exterior, sería bueno que la dirigencia encargada de diagramar los torneos cambiara ese sistema perverso. En Inglaterra bajan a segunda división los tres últimos, al igual que en España y en Italia, después de disputar un campeonato de dos ruedas.
Aunque es cierto, el torneo se torna aburrido porque siempre son los mismos los que logran el título, o la lucha está entre unos pocos.
Hagamos una suposición. Si en la A de nuestro país se tuviera en cuenta esa tabla acumulativa de los torneo Apertura y Clausura, bajarían (teniendo en cuenta la cantidad estipulada de equipos que descienden en la actualidad) Huracán y Gimnasia La Plata y jugarían la promoción los otros dos elencos que están en la 17ª y 18ª posición.
La pregunta es: ¿por qué, en el caso de River, deben pagar este mal momento Lamela, Lanzini y Caruso por los despilfarros de la gestión de José María Aguilar, las malas contrataciones y la mala campaña cuando Diego Simeone era el entrenador? Justamente, en aquel entonces no peleó la promoción por los promedios y en la tabla terminó 15º, apenas un punto por encima del equipo que hubiera promocionado sin promedios, el 17º.
Al sacar cuentas se puede mencionar otro aspecto llamativo. En la próxima temporada, teniendo en cuenta la cantidad de puntos que tiene hasta el momento, Boca comenzaría con un promedio de 1,289 y River –siempre y cuando se mantenga en Primera– con 1,302. ¡Sí, el Xeneize estaría por debajo del ahora acuciado Millonario! Otro de los conjuntos comprometidos en la actualidad, por ejemplo, Arsenal (que ayer se salvó de todo), comenzaría el Apertura 2011 con un coeficiente de 1,315.
Hay cuestiones que no cierran y que podrían ser cambiadas.
Así se evitarían las especulaciones y los hinchas dejarían de usar tan asiduamente las calculadoras.