Lunes, 18 de diciembre de 2017

El 2017 terminó siendo positivo para la Lepra

Balance azul. Tras un año arduo y difícil, Independiente Rivadavia se salvó del descenso. Comenzará el 2018 con crédito abierto.

Pablo González

gonzalez.pablo@diariouno.net.ar

El año 2017 fue muy intenso y cambiante para Independiente Rivadavia, con muchos cambios, tanto de directores técnicos como de dirigentes. A la hora de hacer el riguroso balance de fin de año, el resultado da positivo.

Pero a estos doce meses hay que dividirlos en dos partes. Es que la primera mitad pertenece a la anterior temporada, a la 2016/17. Una temporada durísima y extremadamente larga con 46 fechas en donde de principio a fin tuvo que lidiar con el temido descenso y en donde en la mayoría de las fechas estuvo en zona roja.

Cuando Agustín Vila asumió ratificó a Martín Astudillo como técnico. No fue malo el desempeño del Tincho, pero cuando arrancó este año el equipo no reaccionaba y entonces hubo un importante y trascendente cambio de timón: llegó al parque Alfredo Berti.

Pocos confiaban en el otrora combativo volante central, pero lo cierto es que le cambió la cara al equipo y acabó salvándolo. La Lepra terminó en la cuarta ubicación, sólo superado por Argentinos y Chacarita -los dos que ascendieron- y Guillermo Brown.

Luego de esto vino un fuerte sacudón en la vida institucional azul cuando Agustín Vila confirmó que dejaba el club aduciendo cuestiones personales. Su gestión fue muy buena, ya que dejó un club saneado, funcionando y salvado del temido descenso.

Su lugar lo tomó Fernando Colucci a mitad de año. La nueva conducción contrató a José Romero, quien armó un plantel nuevo. Pepe nunca pudo encontrar la regularidad esperada y de común acuerdo se fue.

Lo remplazó quien fuera su ayudante de campo, Pablo De Muner. El equipo reaccionó y terminó dejando un buena imagen y con el crédito abierto, esperando el 2018 con las ilusiones renovadas.

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