Sábado, 19 de octubre de 2013

Centenario de Talleres: Lillo, el Loco querido de la T

Para él fue un gran honor haber participado en la fiesta del equipo cordobés, hace siete días, junto a figuras de todas las épocas. Una filial lleva su nombre y el público lo idolatra.
 

Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.net.ar

Sus corridas por las bandas, su incansable presencia durante siete  años, el ascenso a Primera A y el aporte en el único  título internacional, le dan a Gustavo Lillo el carnet vitalicio de ídolo de Talleres de Córdoba. Es uno de los  más queridos de la hinchada de la T y no podía faltar a la fiesta de los 100 años, desarrollada hace siete días.

“Estoy radicado en Córdoba, y en  los últimos meses estudié, miré e investigué mucho para lograr  mayor especialización en el campo de la dirección técnica de las divisiones inferiores”, dice Lillo, a los 40 años, tras haber dejado los mejores recuerdos  de la época en Godoy Cruz con los títulos de la Liga y el ascenso a la B Nacional.

“Además de la fiesta hermosa en el estadio Mario Kempes con 60 mil personas y los viejos amigos, esta semana me hice cargo de la dirección técnica de la octava división de  Talleres en la Liga Cordobesa de Fútbol”, contaba el Loco.

También recordó: “Todos mis recuerdos del tiempo que pasé en Córdoba son felices, por los logros  que conseguimos. Ascendimos contra Belgrano en una final inolvidable  en 1998, uno año después de que me incorporé a Talleres. Nos mantuvimos  en primera, que no era tarea sencilla para los equipos que subían.

Ganamos la Copa Conmebol, que sigue siendo el único título internacional del fútbol cordobés, y disputamos la Mercosur y la Libertadores.

En ese momento, como futbolista no podía pedir más”. Cuenta: “Para el centenario convocaron a 130 jugadores, que recibimos una medalla por nuestro paso  por Talleres, pero no podíamos jugartodos. Después quedaron 44 e hicimos dos equipos de 22. Jugamos dos tiempos de 20 minutos y yo hice el único gol para el equipo azul. Lo cargaba  al Cachi Zelaya diciéndole que yo siempre había sido goleador”.

Luego llegó el partido entre los jugadores actuales de Talleres y Pachuca  de México, “después de las 12 de la noche, porque había fecha FIFA  y no se podía jugar en viernes”.

Lillo está feliz porque estuvo hace  unas semanas en España. “Con un kinesiólogo amigo fuimos a ver las  técnicas de preparación, las prácticas y todo lo relativo a la organización adentro y fuera de la cancha. Estuvimos  en Real Madrid, en el Castilla, que es una especie de filial, y también fuimos a Barcelona. Pudimos estar  con Mascherano, Adriano y varios de los jugadores que no viajaron para

jugar con sus selecciones. Fue una   especie de capacitación que me servirá mucho en mi carrera”, afirmó.

Otros sus motivos de orgullo son el reconocimiento que les hicieron en la Legislatura de Córdoba a  varios de los ex jugadores y el nombre de la  filial de la localidad de Hernando, que se llama Gustavo Lillo.

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