Raúl Adriazola
Están quienes ve la mitad del vaso lleno y quienes lo ven vacío. Era una noche especial: se reabría al boxeo el estadio de calle Mitre, y la Federación Mendocina de Box estrenaba, tras 18 años, nuevas autoridades. Pero la cosa comenzó mal. Por desconocimiento, los organizadores (gimnasio Azcurra-Castillo) armaron mal un ring, que de puro obsoleto tiene muchas mañas para quedar bien. En la primera pelea el entarimado se abrió y se desarmó el piso.
El festival iba a ser suspendido, cuando muchísima gente (cerca de 700) le daba un lindo marco a las tribunas. Pero sucedió el milagro. Dejando de lado egoísmos y celos, antes comunes en el medio, TODOS los técnicos de los gimnasios presentes se pusieron a trabajar y dejaron todo en condiciones para que los chicos tuvieran su festival.
Y los chicos respondieron. Brindaron una noche de emocionantes peleas. Lucas Camarda hizo la mejor pelea de su vida, demostrando clase y técnica. Kevin Muñoz se topó con un guapo e inteligente Brian Martínez, y el zurdo Gonzalo Romero y Kevin Bruna obsequiaron una batalla a puro coraje y buen boxeo.
Al final toda la gente aplaudió de pie alrededor del ring. El boxeo está vivo y unido. Amén.



