Por Julián Imazio
Es el escenario que mejor le sienta. Al igual que en el segundo choque por el Clausura, San José marcó el ritmo del juego desde el principio y logró dejar la historia 1 a 1 y prometernos, al menos, dos finales más.
Esta vez fue Lucas Rubia quien se puso el traje de héroe en los arranques del juego. Se adueñó del ataque del Sanjo y llevó a su equipo hacia adelante, entendiéndose perfecto con Velázquez y haciendo que el local capitalizara casi todas sus llegadas
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Anzorena era todo lo contrario: sufriendo la ausencia por lesión de Nicolás Aguilera, apostó a los juveniles Bravín y Orrego en la primera parte para tratar de desequilibrar. Sin embargo bajo el poste les costaba mucho tener efectividad y en cada robo San José metía contras dolorosas.
Más allá de eso ninguno lograba despegarse. Los de Moyano se fueron ganando por tres en el primero y por uno en el segundo a pesar de tener más posesión y más ataque. Esa escasa diferencia la sufrió en el final.
La sufrió porque los de David Suárez se vieron cerca del 2-0 y pisaron el acelerador. Cantalejos empezó a hacerse importante, Lavezzari tuvo una buena noche bajo el aro -metió un par de triples en momentos clave- y aparecieron algunas pinceladas de un "Hacha" Sánchez que se va poniendo a punto.
Ese ímpetu le alcanzó a Anzorena para llevarse el tercer cuarto, pero no para ganar el partido. Ya que en el parcial decisivo de la final más pareja de las cinco que ya han jugado en menos de un mes, San José golpeó y fue contundente: Kalninsky fue encontrando cada vez más caminos y el tridente de los Rubia y Lincheta le dejó el resultado servido a los de Guaymallén, que dominando los últimos minutos por completo, volvieron a festejar en su nuevo hogar.
Todo igualado. Todo sigue. El 13 por la noche en Olascoaga y Suipacha el 2016 se va a seguir definiendo. Eso sí, por ahora a la copa no la toca nadie.
