Lucio A. Ortiz
A los 61 años tiene la tranquilidad de un trabajo en una empresa de transporte de estudiantes en la ciudad de Santa Bárbara, California. Sus saltos para bajar un rebote o sus lanzamientos al aro ya quedaron atrás.
Para Richie Allen, la camiseta celeste de Israelita Macabi en 1979 es un recuerdo que tiene muy presente porque en Mendoza conoció a Graciela Olivares, que le traducía las notas periodísticas y tras el casamiento en el Corazón de María, se fueron a vivir a Los Ángeles, allí fueron padres de Nicolás en 1982.
Nic O. Allen, como su Facebook lo tiene registrado, contó desde EE.UU: "Vivo desde 2001 en California vine a estudiar y a jugar al básquetbol en Santa Bárbara City College durante dos años".
En el medio hay otra parte de la historia, porque su madre regresó a Mendoza con el pequeño Nicolás. Creció jugando en Anzorena e hizo el secundario en el Liceo Militar. De los 16 a los 18 jugó en Atenas de Córdoba. "Recuerdo que estaban Milanesio, Campana, Oberto y otros jugadorazos en la Liga Nacional a los que veía en las prácticas".
Dejo Nicolás: "Vivo en Huntington Beach en Los Ángeles, California, y mi papá está en el norte en Santa Bárbara, a dos horas de aquí".
Richie Allen tuvo una segunda etapa como jugador en Mendoza y fue en Anzorena, cuando salió campeón en 1995. Junto a Javier Cantaloube, Juan Manuel Rodríguez, Emilio Sarmiento, Carlos Smovir, Eduardo Martín, Gustavo Cabral, Edgardo Papa Rodríguez, el Tuco Martín dirigidos por José Leiton.
El hijo de Richie ya jugaba en las inferiores de la Sexta Sección y tenía como compañeros a Emanuel Ricolfe, Luis Rodríguez, Leandro Da Viá, Sergio Flores y a otros chicos vecinos del barrio capitalino, que eran entrenados por el querido y recordado Gordo Jorge Videla y también por Rafael Mascaró.
También Richie jugó en Unión Juvenil Luján y fue compañero de Juan Nally, Diego Ranaldi, Gustavo Martínez y Juan Manuel Rodríguez.
Viajaba a ver a su familia a Estados Unidos y no dejaba de ir nunca al gimnasio de boxeo que tenía su padre Richard Allen: el prestigioso Los Ángeles Boxing Club .
Allí conoció a grandes campeones como Muhammad Alí, Ray Sugar Leonard, Ken Norton, Shane Moley y Marco Antonio Barrera. También estuvo con Silvester Stallone cuando filmaba alguna de las películas de la zaga de Rocky personificando al boxeador Rocky Balboa.
Allen padre ha dejado registrado en fotos el paso de las figuras mundiales que pisaron su gimnasio. Todavía adornan las paredes del lugar como fieles testimonios.
Richie es hincha de Los Ángeles Lakers y es un asiduo asistente al estadio Staples Center. Vio la época más gloriosa del equipo con Kareem Abdul Jabbar y Magic Johnson en la década del '80. Una historia cuenta que en su casa estuvieron cenando Jabbar (récord de puntos en la historia de la NBA con 38. 387) y Muhammad Alí. Ambos convertidos al islamismo y luchadores por los derechos de la raza negra.
Richard Allen (p) era un activo luchador de la defensa de su raza y conoció a Martin Luther King, el pastor de la Iglesia bautista, que estuvo al frente del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos y activista en contra de la Guerra de Vietnan.
Luther King fue premio Nobel de la Paz en 1964 y lo asesinaron en 1968, en Memphis. Allen era amigo de ese hombre ejemplar, al que su hijo Richie contemplaba con admiración.
Contó Nicolás: "Mi abuelo falleció hace un par de años y mi abuela vive. A pesar de que resida hace quince años en Estados Unidos, yo siempre tuve más relación familiar con la parte de mi madre, en Mendoza". Dijo: "Cada tanto viajo a ver la familia mendocina y el año pasado estuve por allá. Es obligado que hagamos un asado con mis amigos de Anzorena. Con Sergio Flores, Nandi Belarde, Pablo Cafici, Fernando Martín, Joaquín Campos siempre hay partido de básquetbol y asado".
Nicolás estudió cine y escribe guiones en Los Ángeles. Visita a su padre y cada tanto recrean las anécdotas de su vida en la Sexta Sección, en Mendoza. Ven fútbol, los partidos de Boca, del Barcelona y el año pasado vieron en vivo varios de la Copa América Centenario.
Las tres generaciones de los Allen han tenido diferentes vivencias, con gente muy famosa rozando sus codos y endulzando sus oídos. De los Ángeles a Mendoza ida y vuelta muchísimas veces. Un viaje con historias que merecen ser contadas.
Así fue y es la vida de los Allen.



