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Cuando aún no finalizaba el primer cuarto entre Banco B y General San Martín, comenzaron las agresiones. El árbitro suspendió el encuentro.

La final del Clausura A3 de basquet terminó en caos

El básquet de Mendoza vivió un triste y decepcionante momento en el encuentro entre General San Martín y Banco Mendoza "B", por el título de la A3. Los disturbios fueron la principal consecuencia de la suspensión del partido.

Una vez más, el básquet sufrió la violencia dentro de las canchas. Un espectáculo que prometía un buen juego, no cumplió ni con las expectativas. Lo basquetbolístico quedó de lado y cuando el reloj marcaba los 2' 27'' para la culminación del primer cuarto, las cosas se elevaron al nivel de la agresión.

Banco remontó su actuación y en una ofensiva Adrián Juri e Ignacio Díaz chocaron. El jugador verdinegro terminó con un corte en su ceja izquierda. Cuando el jugador de Banco se dio cuenta del sangrado, reaccionó balanceándose hacia el contrincante. El primero en intentar separar fue Nicolás Prieto, pero recibió un cabezazo de Juri en la nariz, que lo dejó tumbado en el piso.

Sin ninguna intensión de apaciguar las cosas, en un ir y venir, el entrenador, cuerpo técnico y los jugadores suplentes de Banco "B" entraron al campo de juego protestando a la terna arbitral, sobre la agresión recibida por el compañero.

Debió intervenir la policía para apasiguar. Una vez pacificada la situación, la terna arbitral decidió descalificar al jugador Prieto, en Pacífico, y a Maximiliano Barbera en el Verdinegro. Penalizaron a Banco Mendoza con una falta técnica (B) por reyerta o enfrentamiento, donde todo miembro del banco será descalificado por abandonarlo durante un enfrentamiento o situación que pudiera derivar en ello.

Cuando le comunicaron al entrenador del equipo visitante que los miembros del banco deben retirarse del estadio y que Maximiliano Barbera fue descalificado, encaró al juez Sosa. Nicolás Reig manifestaba que la decisión era errónea y, luego de empujones e insultos, Sosa recibió un escupitajo en su cara. En ese instante, los jueces fueron retirados del estadio Juan De Casas custodiados por la seguridad contratada, confirmando la suspensión del encuentro.

Los conflictos siguieron. Los protagonistas no quisieron dar declaraciones, sin embargo el público presente fue testigo de lo sucedido. Lo que más llamó la atención, fue que en el campo de juego no había ningún representante de la Federación de Básquet de la provincia de Mendoza.

¿Habría sido otro el final? No se sabe. Lo que podemos afirmar es que la violencia, una vez, más reinó en básquet, mas allá de que ninguna persona haya sufrido lesiones.

Fuente Salto Inicial.

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