Los hermanos Facundo y Lucas Rubia pasaron por las instalaciones del Grupo América para festejar que son los campeones del año, luego de un 2016 durísimo para el club.

El día después de la consagración de San José: "Entrenábamos en el patio de la casa"

Por UNO

No lo esperaba nadie. No lo esperaban ni ellos. San José terminó el año como el mejor del 2016 derrotando a Anzorena en la final anual por 3 a 1. Antes, al mismo rival, le había ganado la final del Clausura para consagrarse en un campeonato histórico.

A mitad año, la tragedia golpeó al Santo con un derrumbe que dejó como saldo dos muertes y la inhabilitación del estadio. A partir de allí, San José tuvo que rearmarse, no solo deportivamente para pelear el descenso sino también institucionalmente, buscando canchas para entrenar y jugar "de visitante" todos los partidos del Clausura.

"Después de la tragedia y todo lo que sucedió, apenas empezamos el torneo que pasó nos habíamos puesto como objetivo salvarnos del descenso. Para nosotros era un año de transición que empezamos sin técnico pero con el correr de los partidos nos dimos cuenta que estábamos para un pasito más", le contaba a Ovación online Facundo Rubia, quien junto a su hija Juana, en el día de su cumpleaños número cuatro, su hermano y compañero de equipo Lucas y su sobrina Jade, de ocho meses, visitaron las instalaciones del Grupo América.

"Cuando nos salvamos, nos pusimos un objetivo más arriba y salimos campeones del Clausura. Después, casi sin querer, fuimos campeones del año", siguió el Garza.

San José siempre fue de punto. La meta principal era mantener la categoría por lo que, todo lo que vino después, no fue ni soñado. La presión siempre la tuvieron otros y eso favoreció al plantel santo: "Peleamos el descenso con Obras, que era un rival accesible para nosotros y ya después, sin presión, nos cruzamos en el clásico con Atenas cuando ellos venían muy bien; después llegó Junín que era el candidato y se había armado para el Federal y al último Anzorena, justo la final contra un rival muy especial para nosotros", resumieron Facundo y Lucas, dos que pasaron por el Rojo.

A pesar de la alegría por el premio de fin de año, ninguno de los Rubia se olvida de todo lo que tuvieron que pasar en la segunda mitad del 2016 y lo cuesta arriba que se hizo la temporada tras quedarse sin estadio.

"El tema fue el día a día, entrenábamos en el patio de la casa, jugamos todos los partidos de visitante, nos encontramos con que no teníamos dónde entrenar, no sabíamos a qué hora ni dónde entrenábamos. Íbamos a la que conseguíamos y en el horario que nos daban", relató el Mula destacando que esas vicisitudes hicieron más fuerte al grupo.

De la mano de su hija Juana, el Garza agregó que "la familia fue fundamental. Es un punto aparte, está siempre apoyando".

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https://youtu.be/FMqUAyfe5vQ

"Anzorena iba a ser un rival muy duro pero nosotros apostamos a la garra, a la química del equipo y nos pudimos quedar con el campeonato anual", le dijo Facundo a El Siete, como parte de la visita al multimedio.

"Estamos muy contentos porque lo necesitábamos por el club y por todo lo que habíamos pasado", cerró con una sonrisa imborrable uno de los pilares del campeón.

La hinchada de San José explotó en los últimos segundos del cuarto partido de la serie final ante Anzorena:

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https://youtu.be/NhXtz8EMyG4
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