Hace dos años una nueva conducción partidaria del peronismo provincial, vinculada a los intendentes "territorialistas" y presidida por el sanrafaelino Emir Félix, empezó a sacarle al PJ mendocino la envoltura sofocante con la que el kirchnerismo camporista lo había empaquetado por más de una década, lapso en el que no supo de triunfos electorales a nivel provincial.
Un peronismo de tiro corto: aceptables jefes comunales que se diluyen en lo provincial
Los intendentes peronistas están más preocupados por mantenerse al calorcito de sus pagos municipales que por ofrecer una verdadera renovación partidaria en la provincia
Esa reconquista del PJ fue festejada no sólo por los peronistas no cristinistas sino que la novedad cayó bien entre los votantes independientes de la provincia que nunca han visto con buenos ojos al cristinismo ni a La Cámpora. El peronismo republicano podría tentar en 2027 a esos sufragantes para modificar aquella estruendosa caída al 13% de los votos en 2023.
Sin embargo, lo que en 2024 se insinuaba promisorio, en 2026 ya no lo es tanto. Sobre todo para esos exponentes de clase media que creen ver a los intendentes peronistas más preocupados por mantenerse al calorcito de sus pagos municipales que por ofrecer una verdadera renovación partidaria en la provincia. El cierre de listas para las elecciones internas del PJ ha mostrado esta semana la deserción del kirchnerismo herido y ha dejado prácticamente reelecto a Emir Félix por otros dos años al presentarse sólo una lista oficialista.
Este PJ provincial aún no logra encontrar "el concepto" necesario para atraer a una porción del votante de clase media. Muchos de estos ciudadanos de sufragio fluctuante tienen, por ejemplo, dudas sobre volver a votar a Javier Milei y a sus socios. Pero a la vez, todavía no ven atisbos de claridad en la oferta del peronismo mendocino.
Ideas, se necesitan
Entonces es lógico que se hagan preguntas del tipo: ¿qué estaré votando si decido darle una chance al PJ local el año que viene? o ¿qué idea de provincia estaré aprobando? o ¿cómo competirá el PJ con el cornejismo o con el petri-mileísmo sin caer en argumentos ya machacados? Dicho de otra manera: el PJ provincial no está tirando señales claras hacia afuera.
Todo parece ser de tiro corto. Aceptables gestores comunales, aparecen diluidos como políticos de enjundia provincial.
El ex gobernador José Octavio Bordón (1987-1991) viene diciendo, desde hace bastante tiempo, que al peronismo en particular y a la política en general "le faltan ideas". En el horizonte provincial no hay figuras peronistas aportando claramente a un nuevo liderazgo. Ergo: raramente surgirá algo atrayente si no hay un partido o dirigentes que estén dispuestos a encarnar una renovación que convenza, que atraiga, sobre todo a los que no son del palo.
La modernización peronista que algunos sectores independientes aguardaban como posible opción para 2027, aún no sale a escena. Puede que Emir Félix haya puesto empeño en abrir algunas ventanas para ventilar y remover el escenario interno, pero esos aires no se han notado más allá del interior de la casa.
El "operador"
Por el contrario en ese "afuera" se contabiliza la idea de que en el PJ se van a seguir manejando con figuras tradicionales, como la del operador eterno Carlos Ciurca, o con cierta "nomenklatura" ya establecida. Esa situación nos recuerda el viejo dicho campechano que dice "vuelta la mula al máiz", que los lugareños pronuncian así, con acento en la "a", no en la "i", y que se utiliza para demostrar fastidio ante las situaciones que se repiten.
No hay por ahora en el PJ recuperado figuras que nos hagan pensar. Y eso no es privativo del peronismo. Hay falencias que se reiteran en todos los partidos.
Por caso: ¿dónde están los políticos brillantes, cultos, que siguen al día las novedades del mundo? ¿Dónde los grandes oradores o los polemistas civilizados (no los que se usan ahora en el gobierno nacional) que nos activen las neuronas? A veces tendemos a pensar que se trata de gente que hace tiempo no lee libros.
El peronismo territorial de Mendoza deberá seguir enfrentado con el kirchnerismo y La Cámpora. Pero deberá hacerlo con inteligencia para que esas disputas no se conviertan en algo constante que sea leído en el electorado independiente como un partido que se sigue mirando el pupo en lugar de ocuparse de la problemática provincial.
Pivotear
El PJ local debe tener presente que una buena parte de los ciudadanos sigue identificando al kirchnerista PJ nacional con el partido que nos llevó a la situación inflacionaria con la que todavía estamos peleando. De allí la importancia que va a tener, por ejemplo, el discurso económico del próximo candidato a gobernador del peronismo.
Ya no les será tan fácil a los candidatos peronistas, tanto aquí, como en la Nación, desentenderse de la sanidad macroeconómica ni seguir apelando al aparato estatal a como dé lugar. Además, el peronismo de Mendoza sabe que la mayoría de los mendocinos cree en la importancia de los esfuerzos individuales.
Si los territoriales y los kirchneristas de Mendoza no logran parir en los próximos meses un candidato a gobernador sin manchas ni excesos de ideologismo, difícilmente vayan a contar con el apoyo de ese importante sector de la clase media mendocina que, pivoteando desde el centro político, tienen la productiva plasticidad de correrse un poquito a la derecha o un cacho a izquierda según lo crea conveniente para los intereses de la provincia.
En pocas palabras
- Renovación peronista: el peronismo mendocino enfrenta dudas sobre su capacidad para atraer al electorado independiente.
- Gestión vs. Provincia: se cuestiona si los intendentes priorizan la gestión local sobre una renovación partidaria provincial.
- Falta de propuestas: el PJ mendocino carece de ideas claras y figuras atractivas para una oferta política convincente a futuro.


