Análisis y opinión

Un debate interesante aireó la semana: los negocios de marca que se van del centro

Tenemos con nuestra Ciudad y con algunos de sus comercios, singulares entramados emocionales. Están mutando las formas de comercialización, pero qué pasa con las formas de atender al público

Esta semana corroboré los extraños rebotes que se suelen dar en el imaginario de muchas personas cuando un hecho llamativo ocurre en su ciudad. El disparador lo activó la noticia de que varios negocios de ropas, calzados y accesorios, todos de marcas conocidas, habían decidido cerrar sus locales en el centro de Mendoza para concentrarse sólo en complejos comerciales de la periferia.

¿Viste que cerró Britches en el centro? fue una de las preguntas que, me consta, anduvo rondando en las charlas de sesentones y otros mayores. La sola mención de esa marca me generó una reacción melancólica: tengo un particular aprecio por una campera que hace unos años compré en ese comercio y que resultó ser una de esas prendas con las que uno se encariña.

Ese dato, inservible para el mundo, pero no para mí, me ha confirmado los singulares entramados emocionales que tenemos con nuestra Ciudad y con algunos de sus locales comerciales. Plantea no sólo la fuerza con que está mutando la comercialización en el centro, sino también la forma en que se atiende al público.

Ante este último punto, no pude menos que rescatar de mi mente el deferente trato que uno recibía en las grandes sastrerías de hombres, ya desaparecidas, como Casa Muñoz, Modart, El Cóndor o en esas tiendas como El Guipur, donde compré en "cómodas cuotas" algunos muebles con los que armamos con mi mujer nuestro primer departamento de casados en el centro.

El éxodo de grandes marcas en el centro de la Ciudad de Mendoza significa un profundo cambio cultural en Mendoza.

El éxodo de grandes marcas en el centro de la Ciudad de Mendoza significa un profundo cambio cultural en Mendoza.

Chau, pitucos

La migración de reconocidas marcas que se van del centro coincide con la aparición en la avenida San Martín de locales con un formato, estilo y oferta que remeda la comercialización de los persas, antes confinada a calles cercanas a la Alameda, como General Paz. Ergo: en el centro cada vez hay menos negocios dedicados a los "pitucos".

El rubro glamoroso sigue concentrándose en los shoppings y malls o en calles cercanas a barrios de buen poder adquisitivo. Muy llamativa es, además, la aceptación que han tenido en el Gran Mendoza, sobre todo en Luján y Maipú, los strip center, esos complejos comerciales de cercanía, a cielo abierto, planteados como un shopping mínimo, cuyos locales se disponen de manera lineal y con estacionamiento en la puerta misma del local y, claro, con vigilancia privada.

Con escasas certezas y muchas preguntas, el ciudadano amante de esta ciudad se pregunta si todos estos cambios en el consumo y en las formas de comprar y vender, han llegado para quedarse y si eso afectará al centro ciudadano al punto de convertirlo en otra cosa.

Que uno haya adquirido a lo largo de décadas un trato amigable con la Ciudad de Mendoza (no hablo de políticos) nos ha otorgado un fuerte sentido de pertenencia.que se extiende a sus gentes, sus negocios, sus bares, sus plazas y arboledas, sus librerías, y a aquellos famosos y queridos cines del centro ya desaparecidos. La ciudad y nosotros hemos desarrollado una personalidad propia y reconocible.

¿Ciudad legible?

Algunos urbanistas suelen decir que la Ciudad de Mendoza tiene una aceptable "legibilidad". Y que, a diferencia de otras ciudades arrevesadas, la nuestra es de fácil "lectura" lo que le permite tanto al ciudadano como al funcionario de turno, armarse de un "mapa mental coherente" para moverse o estudiar obras o hacer cambios.

"La ciudad es cosa de los ciudadanos" dice un concepto aristotélico que hace hincapié en que los habitantes son los primeros que se dan cuenta de los problemas y de lo que habría que hacer. Se ha dicho también de manera poética que "hay etapas en las que las ciudades parecen salirse de sí", para significar que los cambios son notables. También hay otros momentos interesantes en que los cambios van despacio, pero a pie firme y dejando marca. Claro que no faltan aquellas etapas donde se hacen cosas para el traste, o no se hacen.

Veamos, como muestra, el caso de la calle Arístides, desde 1980 polo gastronómico y comercial de la Ciudad. No fue un proyecto esbozado por la política. Fue una apuesta de la actividad privada. Incluso la primera reacción de los funcionarios fue frenar la movida porque modificaba una zona residencial. La gestión política terminó validando la iniciativa y dándole nueva entidad.

Roma y Mendoza

Vivir del comercio convencional no es fácil. Las compras online siguen creciendo y poniendo en un brete a los "comerciantes establecidos". Los "costos fijos"que deben afrontar cada mes los saca de quicio. Mucha gente ya no va al centro porque todos sus trámites los hacen por internet. O porque hay ciertos temores por la inseguridad.

Estacionar en el microcentro es un perno en determinados horarios. El estacionamiento medido ha sido necesario para ordenar el espacio público y desalentar los reiterados conflictos con algunos cuidacoches y trapitos, pero en algunos sectores se ha extendido a calles o avenidas no tan céntricas, afectando las ventas de los comercios de proximidad.

La economía de las familias sigue girando en torno al "no llego a fin de mes". Es más que evidente que hay cambios en la composición social de los compradores del microcentro, donde el perfil principal ya no es de clase media ni de clase media alta.

¿Qué quiero decir? Que aceptar y enfrentar los bajones nos fortalece. Mendoza es una de esas ciudades referentes de una región donde "pasan cosas" y donde circula la idea de que los problemas se pueden modificar. Es como si tuviéramos un ADN a la vista donde se puede leer parte de nuestro carácter. Ojo, no quiere decir que hagamos todo bien ni mucho menos. Tenemos varios "pepes" en nuestro haber. Digo que a este cimbrón de la vida comercial alguna vuelta se le va a encontrar.

Las ciudades bien plantadas son como aquello que Enrique Pinti afirmaba en la canción Quedan los artistas: "Roma sigue siendo Roma aunque la quemó Nerón". Siempre habrá público para las ciudades.

En pocas palabras

  • Migración de marcas: Negocios de marcas reconocidas dejan el centro de Mendoza para establecerse en centros comerciales periféricos.
  • Cambios comerciales: La avenida San Martín experimenta un auge de locales con formatos que rememoran la venta de los 'persas', mientras el rubro 'glamoroso' se concentra en shoppings.
  • Identidad local: A pesar de los cambios en el consumo, la ciudadanía mantiene un fuerte sentido de pertenencia a la Ciudad de Mendoza y confía en encontrar soluciones a los desafíos actuales.
Resumen generado por Thinkindot AI

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