Análisis y opinión

Por qué Matías Stevanato paró y reculó cuando pintaba para nuevo jefe del PJ de Mendoza

Matías Stevanato habría reculado para no ir a un quiebre total con los kirchneristas y con el "ciurquismo" residual del peronismo de Mendoza

El intendente de Maipú, Matías Stevanato, es un peronista singular: raro, pero a la vez típico. "Da" tradicionalista, poco renovador. No contacta con el kirchnerismo, menos con La Cámpora, pero no es de los que vaya a romper lanzas con ellos de manera aparatosa. A diferencia de otros referentes municipalistas del PJ (los Félix, Righi, los Bermejo, Aveiro) Stevanato tiene un poco más trabajada la sonrisa y ciertos estereotipos.

En los últimos días, este jefe comunal maipucino se había transformado en noticia porque el peronismo no kirchnerista lo quería como nuevo presidente del PJ provincial en reemplazo de la fallida experiencia partidaria de Anabel Fernández Sagasti, cuya gestión concluye en diciembre. Pero de rompe y raja, Stevanato salió a anunciar que se apartaba de ese ofrecimiento porque no había encontrado verdaderas actitudes de consenso.

Nuestro personaje ya había hecho algunas cosas extrañas, como la de prestarle su municipio y darle asistencia logística a un grupo rebelde de vecinos y a ex reinas de Guaymallén para que hicieran, en territorio de Maipú, una elección trucha, diríase "en el exilio", de la reina vendimial guaymallina.

Ocurre que esa instancia de coronas y realezas estaba vedada porque los ediles de la tierra de Hilario Cuadros habían votado, por mayoría, una ordenanza que terminaba con la elección de reinas en dicha comuna. No con la Fiesta de la Vendimia departamental.

Stevanato pasó por alto todo eso e incurrió en lo que, en lenguaje diplomático, se llama intromisión en los asuntos de otros gobiernos. En realidad fue, más que nada, una chiquilinada para "mojarle la oreja" al intendente radical Marcelino Iglesias.

El secretario de Celso Jaque

El personaje de esta columna está metido en política desde joven. Arrancó como secretario de la Juventud Peronista. En 2007 algunos lo empezaron a conocer por ser el secretario privado del gobernador Celso Jaque. Como premio, el malargüino lo propuso al cargo de senador en la Legislatura provincial.

Lo más conocido que dejó su paso como legislador fue su contundente rechazo a la Guía de Aborto No Punible de Mendoza y su propuesta de que las mujeres embarazadas producto de una violación cobrasen una suma de dinero de por vida.

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También fue muy comentado por entonces el haber votado -siendo senador- en contra de la postulación de la abogada maipucina Miriam Gallardo, de conocida trayectoria en el PJ, cuando fue postulada para integrar la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. Gente maliciosa, que en política no falta, dice por lo bajo que es de las cosas buenas que Stevanato ha hecho.

El sucesor de los Bermejo

Cuando en 2018 Adolfo y Alejandro Bermejo decidieron que ya era hora de abandonar el "tomala vos, damela a mi" que los unía en la conducción del municipio, eligieron como sucesor a Matías Stevanato, a pesar de que éste en 2015 había ido a las internas del PJ maipucino para enfrentar una nueva candidatura municipal a intendente de Alejandro Bermejo.

Matías Stevanato, Bermejo y García entregaron subsidios a entidades de Maipú 3.jpeg

Fue así que primero lo nombraron jefe de Gabinete de la Comuna para que se fuera fogueando en la intendencia para 2019, año en que efectivamente Stevanato ganó la jefatura municipal. Su gestión está encaminada a buscar la reelección en 2023.

El día que asumió como intendente, Stevanato le agradeció a Alejandro Bermejo el haberse jugado "por la renovación", léase, por él, que tenía menos de 40 años. Pero hete aquí que una cosa es la edad, y otra cosa es ser renovador en el plano conceptual, o gestor de ideas innovadoras de conducción y de gestión.

A los Bermejo se le podrán encontrar piojos, pero no negarles que han impuesto un relato de municipio ordenado y con un estilo de gestión, que es lo que ha heredado el "primo" Stevanato, aunque a éste último le gusta transitar algunos recodos "socialeros" como el de invitar a cientos de maestras a una fiesta de agasajo a la docencia en el Arena Maipú, o a otras tantas madres para celebrar su día. ¿Cachai?, diría un chileno típico.

¿Que vió, que oyó?

Lo concreto es que José Matías Stevanato, tal su nombre completo, de 41 años, ahora no quiere ser presidente del peronismo provincial. ¿Qué cosa lo espantó?

Stevanato habría reculado para no ir a un quiebre total con los kirchneristas y con el ciurquismo residual, que es lo que le habrían pedido desde los sectores anti K (Guillermo Carmona, intendentes, referentes republicanos). Además, cuando estaba en ese baile, parece haber caído en la cuenta de que manejar el partido con tal ebullición interna le hubiera significado mucho ruido para su intención de ir por la reelección municipal el año que viene.

En su carta abierta donde rechaza el convite a presidir el PJ, dice que él es "un constructor de unidad y no de imposiciones" y que no quiere ser "un abanderado de las divisiones del Justicialismo".

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Afirma que se ha dado cuenta de que "aún estamos lejos de poder construir una unidad real", por lo cual teme que algún protagonismo de su parte "sólo profundice las divisiones y contiendas".

Flor Destéfanis, intendenta de Santa Rosa y ex reina nacional de la Vendimia, seguía siendo este domingo 30 de octubre la más nombrada para ocupar el lugar que deja desierto Stevanato. Destéfanis está jugada por el grupo kirchnerista, pero no al nivel de la militancia ultra de otros referentes.

Todo este merengue indica, salvo que un conejo salte de alguna galera antes de que se cumplan los plazos para el cierre de listas de postulantes, que no va a haber ningún vestigio de renovación en el PJ y que lo más probable es que el kirchnerismo siga manejando el partido, a pesar del rosario de derrotas que tiene en su haber.

En ese caso, la opción Stevanato sólo habrá servido para reforzar lo que se buscaba superar.