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Oficialismo y oposición en tiempo de descuento

Mientras el Gobierno corre detrás de las vacunas y de los precios, en Juntos por el Cambio crecen las disputas

Cuando Alberto Fernández hablaba por cadena nacional, Mauricio Macri presentaba su libro. O al revés, hay quienes dicen que armó esa cadena para anunciar nada con el propósito de desviar la atención que iba a estar centrada en forma exclusiva en el expresidente que, al igual que Cristina eligió la estrategia del libro para irrumpir en la escena política.

En verdad, con o sin cadena, Macri no moviliza masas como para tener la repercusión que logró Cristina en la etapa previa a volver a gobernar desde el cargo de vicepresidenta de la Nación. Por oratoria y por las características de su personalidad, Cristina fue capaz de cautivar a diferentes auditorios y de generar la repercusión mediática deseada.

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De igual modo, sin ese carisma, el expresidente se las arregló para mover el avispero con su "Primer Tiempo", no sólo en aquellos que hoy ostentan el gobierno, sino también de quienes buscan volver al poder. Es que el mayor cimbronazo lo está provocando al interior de Juntos por el Cambio. No porque lo reconozcan como una figura despreciable, puesto que lo aceptan, lo incluyen, lo toleran, pero evidentemente no genera entusiasmo la posibilidad de que se precie de candidato.

Hoy, tanto Cristina como Mauricio, los referentes principales de la profunda grieta política que separa a los argentinos, son los que tienen el mayor nivel de rechazo de los ciudadanos. En consecuencia, no sería Macri la mejor figura para cosechar votos del lado opositor. De hecho los comicios de 2021 difícilmente lo tengan como candidato.

Miguel Ángel Pichetto, de visita en Mendoza con el propósito de sumar fuerzas hacia un peronismo republicano dentro de Juntos por el Cambio, declaró a radio Nihuil que "a veces liderazgo y candidatura no es lo mismo".

Más contundentemente, el presidente de la UCR nacional , Alfredo Cornejo, advirtió en medios porteños que "..categóricamente en el segundo tiempo tiene que haber nuevos jugadores, tiene que haber cambios". "(Macri) en 2021 está descartado. Y en 2023 creo que no va a ser candidato", remató.

Como están las cosas, hoy los integrantes de Juntos por el Cambio, sin ser una oposición monolítica, saben que si logran cohesión y coherencia pueden ser la alternativa al gobierno actual, que cada vez pierde más adhesiones. Las últimas encuestas realizadas por la consultora Pérez Aramburú indican que crece el voto útil, es decir, de aquellos que quieren votar al candidato que crean capaz de derrotar al Frente de Todos.

Por el lado de los radicales, en este momento están enfrascados en las internas que se libran en la provincia de Bs As. y en CABA, después de los comicios que libraron en el distrito cordobés con fuerzas parejas. De cómo salga de estas contiendas se verá si el radicalismo queda fortalecido o las luchas fratricidas empiezan a minar sus posibilidades en la coalición opositora.

Muy lejos está el 2023 como para ir apurando las ofertas electorales, y primero hay que sortear las elecciones legislativas de este año que todavía tienen un calendario incierto, aunque es sabido que la dirigencia argentina siempre tiene una mirada en el tablero electoral de corto y de largo plazo, lo que no pasa con las necesarias políticas de Estado. La prioridad siempre está marcada por las ambiciones políticas personales.

La coalición gobernante va mostrando día a día más fisuras que termina pagando, fundamentalmente, la gestión económica del país. Los tironeos entre los que respaldan al ministro Martín Guzmán con la idea de poner una cuota de racionalidad al problema fiscal y a los desequilibrios macro, y los que decididamente están jugados hacia las prioridades de Cristina, no ayudan a aliviar la situación socioeconómica.

Con la designación de Martín Soria, de pésima reputación, al frente del Ministerio de Justicia, se consolida el objetivo de acelerar los cambios en el Poder Judicial sobre la tesis del "lawfare" impulsado por la Vicepresidenta.

Mientras tanto, Alberto Fernández sigue corriendo desde atrás de las variables económicas, con una inflación que se hace sentir en los más pobres por el cruel aumento de la canasta de alimentos. Por ahora, la receta es mantener pisado al dólar todo lo que se pueda, y el lanzamiento del observatorio de precios y abastecimiento en las empresas más grandes de la cadena. No es más que una aspirina que intenta aliviar los síntomas, que no servirá de mucho si no se ataca el problema de manera integral.

Entre la endemia inflacionaria y la pandemia del coronavirus, el Presidente sigue consumiendo raudamente su crédito, lo que no es aconsejable para gobernar y menos en un año electoral. La fallida estrategia en la provisión de vacunas ha quedado en evidencia y lo único que queda es que el Gobierno logre en el corto plazo apurar la llegada de dosis para acelerar la cobertura de la mayor parte de la población de riesgo. Como lo señalamos en la columna anterior, el Presidente ya no tiene margen para ordenar un confinamiento estricto, sino apenas medidas de restricciones parciales y selectivas.

Por su parte, el bueno de Guzmán acaba de afirmar en Nueva York ante fondos de inversión que las metas de inflación se van a cumplir y que el crecimiento va a superar las expectativas. En los próximos días tendrá un encuentro crucial con las autoridades del FMI para seguir tanteando la posibilidad de un acuerdo que muchos estiman se daría después de las elecciones, entre otras razones, para no afrontar costos por el ajuste con antelación.

Mal que les pese a varios integrantes del Frente de Todos, además del ritmo de vacunación, mucho de la suerte de las elecciones está atado al éxito de las proyecciones del ministro de Economía.

Tierra del sol y del buen vino

Las aguas están relativamente tranquilas en la interna de los partidos mayoritarios, salvo algunas escaramuzas territoriales. Además de la presencia de Pichetto, de buena onda con Cornejo, que vino con el propósito de aglutinar voluntades peronistas, el Pro está mostrando dinamismo con la idea de ser más protagonista dentro de Cambia Mendoza. "Somos un partido con vocación de gobierno y con equipos para aportar a la Provincia ideas para avanzar en estos tiempos de tanta dificultad", dejaron plasmado en un documento que dieron a conocer después de un encuentro que contó con la participación de dirigentes de todos los departamentos.

Otra novedad fuerte de estos días estuvo por el terreno de las fuerzas empresarias con el lanzamiento de la Mesa de la Producción y el Empleo de Mendoza, que integran entidades con raigambre local. Los dirigentes tienen el propósito de incidir en la toma de decisiones institucionales impulsando iniciativas de articulación público-privada orientadas al crecimiento y desarrollo de la Provincia con una agenda de transformaciones ambiciosa.

Y uno de los temas que surgen para el debate, es la idea del gobernador Rodolfo Suarez de repensar el federalismo en materia de impuestos: "Yo me acercaría más a un sistema como el de los Países Bajos, antes que a la independencia, y a buscar que nosotros, por tener fronteras, podamos cobrar algunos impuestos. Buscaría otros sistema de coparticipación, y activar más pasos a Chile", lanzó ante corresponsales extranjeros.

Es una idea que difícilmente cuaje por estos tiempos, pero sirve para poner en consideración los desequilibrios en materia del reparto de los recursos nacionales.

Los pueblos evolucionan

El Concejo Deliberante de Guaymallén abolió la elección de la Reina de la Vendimia, una de las grandes tradiciones mendocinas. Es, precisamente, el departamento que más reinas ha aportado al cetro nacional el que da el puntapié inicial, al considerar la elección como un anacronismo en los tiempos que corren de deconstrucción del paradigma patriarcal y de reconsideración del rol de la mujer.

Con esta decisión, auspiciada por el intendente Marcelino Iglesias, la polémica y la resistencia del pueblo más aferrado a la tradición tan arraigada a esa simbología vendimial se hará notar con vehemencia, hasta que más tarde o más temprano todos los departamentos vayan en la misma dirección.

La historia de la humanidad está plagada de experiencias que con el tiempo caen en desuso o, deliberadamente, son rechazadas por los lógicos cambios culturales.

No faltará mucho, pese a los argumentos y buenas intenciones de quienes aman la elección de la reina, para que esa tradición sólo forme parte de las efemérides.