Diario Uno > Opinión > Barbijo

Los nuevos terraplanistas: los que niegan el barbijo

¿Los que se niegan a usar el tapabocas para correr, trotar o caminar serán los nuevos terraplanistas que en lugar de negar la redondez de la tierra rechazan la pandemia?

Entre los que salen a correr o a caminar con regularidad, hay muchos mendocinos que están dejando de usar el barbijo. Y no son pocos los casos en que expresan esa decisión de una forma altiva y hasta diríase desafiante, con la que intentan sugerirnos que se la bancan. El número es creciente. La onda contra el tapabocas cunde.

Algunos, aún llevan el barbijo en el cuello a modo de pañuelo, por las dudas. En el codo, en cambio, casi que ya no se estila. Extraña que en algunos sitios los que van a cara pelada sean mayoría de mujeres. No pasa nada, parecen decir. El creciente número de contagios durante enero no debe haber llegado a sus oídos. ¿Segunda ola? Ja´e joder.

Te puede interesar...

Quizá este accionar esté facilitado por la disminución de los controles. Es raro encontrar tareas de concientización en el Parque San Martín o en las numerosas sendas peatonales del Gran Mendoza.

Agobiados

Entre los caminantes y corredores que sí cumplen con el uso correcto del tapabocas (es decir que cubra la nariz, la boca y el mentón) hay como un agobio. Aquellos que se animan a reclamar a sus prójimos rebeldes que tengan la amabilidad de ponerse el barbijo por el bien de todos, reciben desdén, invitaciones a irse al carajo, o el clásico dedo del medio levantado en señal de fack you, pero expresado sin dejar de correr.

Otros han dado por perdida la batalla ("No me puedo estar peleando todos los días con medio mundo") y prefieren el esquive o el rodeo. Si ven venir gente sin barbijo, se cruzan al otro extremo. Y luego para la otra punta. Los que adoptan esa tesitura han descubierto la caminata en versión maleta de loco.

Los y las runners sin barbijo pasan como exhalación al lado de quienes acatan los consejos de la ciencia. Corren, hablan entre sí y tiran gotitas de saliva de aquí para allá. Los ciclistas son otros que se están rebelando contra el tapabocas.

Y si pasan runners por un lado y ciclistas por el otro, el ciudadano cumplidor está jodido. ¡Bah! siempre el ciudadano cumplidor está jodido, pero por otros temas. Un detalle llama la atención: ¿por qué es tan hablador el runner" (ya sea mujer o varón) cuando anda en yunta?

Abrir los brazos

De nada servirá que usted, lector cumplidor, vea venir a un grupo de rebeldes sin barbijo y, sin emitir palabra, le nazca el gesto de abrir los brazos en cruz en señal de "muchachos, por qué sin barbijo. Nos van a contagiar a todos los mayores".

En ese caso, a nuestro amigo consciente y con vocación ciudadana no sólo lo van a ignorar, que sería lo de menos, sino que es probable que lo maltraten.

Ya es un clásico que a gente respetuosa como usted, le zampen esa versión del ¡jodete! que consiste en seguir corriendo o trotando y cuando se ha dado la espalda al afectado, levantar bien alto el dedazo del medio y moverlo como si tuviera un resorte en señal de "tomá para que tengas".

¿Serán éstos los nuevos terraplanistas que en lugar de negar la redondez de la tierra, niegan la pandemia y por ende la necesidad de los tapabocas?