Análisis y opinión

Javier Milei y Moria Casán, dos performers con "similar necesidad de escenario"

Esta semana se ha registrado un contrapunto entre la política y el showbiz. Moria ha dado un batacazo con su biopic por Netflix y el presidente Milei ha continuado sus shows de insultos vinculados a las deposiciones

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Por razones muy diferentes, dos asuntos tuvieron resonancia en la semana. Uno, de interés político, fue el discurso de casi una hora que el presidente de la Nación Argentina, Javier Milei, les zampó (¿de qué otra manera calificarlo?) a los asistentes a una nueva edición en Buenos Aires del Consejo de las Américas, donde volvió a regodearse en el insulto y la denigración además de insistir con una lectura propia y pret a porter de la realidad económica y social que no condice con los talles que usa buena parte de la gente.

Estas situaciones están dando pie para que se evidencie -lentamente- que está creciendo en la ciudadanía una masa crítica que ya no le compra el discurso completo. Se debe aclarar que, empero, se sigue apostando por el saneamiento básico de la macroeconomía

El otro asunto, totalmente distinto y del que hablaremos hacia el final de la columna, fue la repercusión de la serie de Netflix sobre la historia de vida de Moría Casán, un personaje que podría emparentarse con ciertos rasgos explosivos y disruptivos del mandatario.

Javier Milei en el Consejo de las Américas

La diferencia, en una primera lectura, es que Moria es una estrella del espectáculo a la que podríamos calificar como una una portadora sana de transgresión, en tanto que lo de Milei, por el poder de decisión que tiene como presidente, es alguien que nos marca fuertemente la cotidianidad, el bolsillo y el futuro.

Pasión con mal olor

En el primer caso, el mandatario pareciera no percibir que esas reiteradas formas de encarar el insulto y la descalificación, lucen ahora, después de dos años y medio de gestión, como desteñidas y luyidas. Lo mismo le ha pasado a su insistencia en odiar a los que no comparten al 100% su fe de vida libertaria. Y además ha instalado algunas dudas sobre su relación con la democracia republicana, la división de poderes y la prensa crítica.

Hay que decir que en varios tramos de sus monólogos técnicos el presidente no se expresa con la esperada coherencia. No es fácil seguirlo. Milei se rescata como economista y no como político, sin embargo le cuesta hacer docencia con las ciencias económicas.

Sigue sorprendiendo que esa pasión insultadora del presidente esté imbuída por todo lo relativo a las deposiciones. Esta semana ha dicho, por caso, que el periodista Marcelo Bonelli es "mierda humana mal cagada" y que "más sorete que él no se consigue". En el perfumado Consejo de las Américas se despachó con esta prosa: "Cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticando (al ministro Federico) Sturzenegger, es porque le están tocando un negocio a un prebendario, a un chorro o a un corrupto".

Marcelo Bonelli fue descalificado por el presidente Javier Milei.

Aquel voto transversal

Hay problemas para que Milei siga contando con la fidelidad de aquella base transversal de votantes que lo llevó al poder en 2023. Y no es necesario que a eso lo marquen las empresas consultoras de opinión. Cualquiera lo puede comprobar en la vida diaria, en la conversación con vecinos, con amigos, en el supermercado, en los bares, en el transporte público, en los chat sociales, y sobre todo en la lenta y constante baja que se da en las redes sociales respecto de las "conversaciones" sobre el presidente.

La gente honesta no dejará de respetar al "Milei presidente" tanto por su legitimidad de origen como por los logros en materia de macroeconomía, particularmente la baja de la inflación, el equilibrio fiscal del Estado, el freno a la emisión monetaria o las desregulaciones que ponían trabas a la vida diaria de empresas y particulares.

El presidente debería, a su vez, entender que no hay territorio fértil en la sociedad argentina para los extremismos libertarios. Ya bastante hemos avanzado al lograr que una mayoría esté hoy en contra de los populismos de izquierda y derecha. El kirchnerismo tal como lo conocimos no tiene futuro, está demasiado manchado por la corrupción de sus líderes. Distinto es el caso del peronismo republicano, sobre todo si consigue interesar con un discurso que contenga ideas y no eslóganes apolillados.

El "ethos argentino" no niega que los partidos tengan visión social. De igual manera, ese "ethos" (que es el conjunto de valores que conforman la identidad cultural de un país) ha incorporado el respeto por ciertas normas básicas de la economía.

Ya se estrenó y es furor el documental de Moria Casán.

Dinamita

Puede que suene disonante observar, al mismo tiempo, la vida "en serio" del presidente de una nación y la vida dramatizada -vía biopic- de una diva del negocio del entretenimiento. Salvo, claro, que los protagonistas se llamen Javier Milei y Moria Casán. Eso es lo que le pasó durante la semana a este cronista y que lo tentó a unir simbólicamente a estos dos personajes.

Ambos son performers. Es decir que actúan. Se plantan frente al público para cantar, discursear, decir un texto, llorar (o hacer como que lloran), emocionar, seducir. En el escenario se los ve como gente atrayente, pero en la vida real suelen darse la chance de ser pelmazos como cualquier hijo de vecino.

Milei habla durante una hora en sus discursos ante referentes del círculo rojo. Y dedica varias horas a sus periódicas performances radiales en los streamings de sus amigotes. Es que él no acepta que cualquiera de esos "ensobrados" del periodismo profesional le hagan preguntas comprometidas.

A artistas y políticos innovadores los suele unir un detalle particular. Son llamativos, de fuerte personalidad. Ejercitan a diario, como si fuera un vicio, el magnetismo. Moria ha dicho que Milei tiene "la misma necesidad de escenario" que ella. Y que cree que el presidente magnetiza, típico de los que rompen moldes.

Si la misión de Moria es la de divertir, emocionar y hacer pensar, la de un político que ha llegado a la presidencia de un país es muchísimo más ardua, aunque no está privado de agregarle esos componentes.

En los libros más elementales de política se suelen encontrar máximas pretenciosas que nada tienen que ver con lo que busca Milei. Lea por favor algunas de ellas y por favor no estalle de risa. "Juntar a la gente que piensa distinto para buscar metas de todos". "Unificar a la sociedad y guiarla hacia el bienestar común". Y la última y más exhuberante para el mundo Milei: "Cuidar los bienes del Estado con honradez y justicia". Telón.

En pocas palabras

  • Performers: Javier Milei y Moria Casán comparten una similar necesidad de escenario.
  • Discurso presidencial: el presidente Milei mantuvo su estilo de insulto y denigración en su discurso ante el Consejo de las Américas.
  • Crítica al estilo: el estilo confrontativo de Milei genera dudas sobre su relación con la democracia republicana y la prensa.
Resumen generado por Thinkindot AI

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados