Ahí la tienen a Hebe Casado. Sí, la rara, la tuitera áspera, la inclasificable, la "intensa", como la llamó alguna vez Rodofo Suarez, la que generaba dudas en la política formal. Esa mujer de 47 años, "médica antes que política", casada, dos hijos, es ahora, por decisión popular, la vicegobernadora electa y desde el 10 de diciembre próximo será cabeza de uno de los poderes del Estado de esta provincia.
Hebe Casado, la extraña dama que será cabeza de uno de los poderes del Estado mendocino
Para los que creyeron que esta mujer solamente le iba a traer problemas a Alfredo Cornejo, o que se iba a desbocar a la primera de cambio, la campaña electoral ha servido para que la propia interesada haya demostrado, sin necesidad de apelar al énfasis, que no es una loca suelta. Es sanrafaelina, es decir, gente singular.
Estamos ante una doña que dice haberse quemado las pestañas estudiando medicina y especializándose en inmunología, lo que le permitió durante la pandemia -siendo ella diputada provincial por Cambia Mendoza- participar de varios debates en las redes sobre la forma en que Alberto Fernández estaba manejando el encierro y la economía. "Me acusaron de ser anti vacunas, cuando en realidad sólo estuve en desacuerdo con aplicar vacunas que estaban flojas de papeles".
Cuando la cantidad de muertos por Covid alcanzó las 30.000 víctimas fatales en el país, ella se metió en un berenjenal conceptual que le trajo no pocos líos. Dijo que esa cifra era real, no como los otros 30.000 a los que siempre se hace alusión. Se armó un balurdo nacional, todos los medios hablaron de ella y tuvo que salir a pedir disculpas porque se dio cuenta que había minimizado, de refilón, un hecho terrible de nuestra historia, como la desaparición de personas.
Sin embargo, en la reciente campaña provincial ha demostrado un don de ubicuidad que ya quisieran otros. Solo se permitió un desliz escatológico. Dijo que Omar Félix tenía "cagazo" de debatir con los otros postulantes a la intendencia de San Rafael. El resto del mantel de Hebe Casado no exhibió, aparentemente, otras manchas de tuco.
Ojo, no es que haya sido una catequista electoral. Cuando tuvo que darle volumen a su voz, lo hizo. Y cuando tuvo que ser contundente no se privó. Lo que decimos es que buscó demostrar que no es una chiflada. ¿Será que como es médica inmunóloga sabe cómo protegerse frente a las infecciones?
Liberal no populista
Liberal del arco republicano, no del populismo libertario de Milei, ésta militante del PRO (que en el orden nacional siempre ha avalado a Patricia Bullrich), tuvo varios encontronazos con Omar De Marchi cuando éste era titular del macrismo de Mendoza y ella lo calificaba como "un dictador" que no aceptaba ningún disenso interno".
"Hebe tiene poco de la mujer política tradicional", había dicho Alfredo Cornejo, esbozando una sonrisa socarrona, al armar la fórmula de Cambia Mendoza para la Gobernación. Ella tiene una frase de cabecera que le gusta repetir: "Soy liberal desde que no estaba de moda ser liberal".
La vice electa acaba de asegurar que su verdadero potencial se verá en la Legislatura. Y que ahí se comprobará si es una hábil negociadora para sacar leyes, sobre todo ahora que Cambia Mendoza no tendrá mayoría en el Senado. Ahí también podremos observar si continuará manteniendo esa media sonrisa entre sardónica y giocondesca, que es como una marca de fábrica, y que hace que muchos crean que los está cargando.
Como Moreira
Casado no es de las que se va a largar a llorar porque algún legislador demarchista, peronista o verde le vaya a hacer bullying de connotaciones machistas. Como Shakira, ella cree que ahora las mujeres no lloran. Por eso se vende como una tipa curtida que no le hace asco al picudeo. Y ha dicho que será conciliadora, pero que si hace falta se pondrá "el cuchillo entre los dientes", como Juan Moreira ante la partida de milicos.
Sin embargo, quienes la han podido conocer en los últimos meses al haberla seguido en la campaña electoral con Cornejo, afirman que la Hebe de entrecasa es una mujer totalmente distinta a la mina brava que se ha inventado. Sugieren que es como un disfraz para sobrevivir en la jungla política manejada por los varones.
Ella suele recordar que "mi mamá, sin saberlo, era feminista. Me decía: estudiá, trabajá, no dependas de la billetera de nadie". Y en estos días ha vuelto a los recuerdos de su niñez en Cuadro Benegas: "¿cómo me iba a imaginar que esa nena que estudiaba en una escuela rural y que le gustaba correr por el patio, iba a llegar a vicegobernadora?". Como Virginia Slim, esta muchacha ha recorrido un largo camino ya.
En su mente de inmunóloga debe estar presente la idea de que la verdadera acción política es como el sistema inmunológico, que existe para proteger al huésped de una infección.
Fíjese, lector/a, que los dos partidos más votados en Mendoza llevaban a una médica y a un médico como candidatos a vice. Podría simbolizar como que la política está tan alterada que requiere actuar siempre con la ambulancia atrás. En este caso particular los pacientes (los votantes) eligieron a una inmunóloga y no a un clínico.
La realidad, que suele ser ladina, le puso un jodido condimento a la vicegobernadora electa. Es que Casado se quiso hacer la Messi en un partido de fútbol femenino y terminó con una rotura de ligamentos que la ha obligado a andar con una bota ortopédica. Como Maradona, podría haber dicho "me cortaron las piernas", pero no daba.
Ese accidente podría leerse, quizás, como una señal de que más le vale andar con pie de plomo hasta que se asiente políticamente. Primero, porque con 47 años ya no se cocina con un hervor, y segundo porque ahora, que ya no es del montón, no deben faltar los jugadores mañeros que apreciarían tirarle a la canilla.



