El gobernador peronista de La Rioja, Ricardo Quintela, era un desconocido total fuera de la tierra de Facundo Quiroga. Un particular, como dice Sabina. Pero en pocas horas desde este 12 de mayo ha pasado a ser un artículo de pirotecnia low cost en la política argentina.
Lo hemos conocido desde lejos como un fuego artificial de Navidad pueblerina y lo hemos padecido haciendo el batifondo de un rompeportones.
Su estrellato, que seguramente será módico, explotó al haber contado al país -como si fuera una hazaña partidaria- los pormenores de una teleconferencia que mantuvo con el condenado Amado Boudou. El ex vicepresidente de Cristina, quien cumple arresto domiciliario, es uno de los estandartes de esa cruzada de los sectores kirchneristas para liberar presos por el coronavirus.
Nueva temporada
Boudou, condenado por haber tramado siendo vicepresidente una opereta tipo La Casa de Papel para quedarse con la imprenta privada que fabricaba billetes argentinos, está asesorando al mandatario de esa provincia para “desendeudar” a los empleados públicos riojanos.
¿Cómo será esa operación? El Gobierno de La Rioja comprará la deuda privada de sus empleados, los que deberán cancelársela en laxas cuotas y con un interés bajísimo. Lo que equivale a socializar en todo el pueblo riojano lo que adeuda un sector de esa provincia. Boudou ya tiene en su prontuario el haber cobrado una muy cuantiosa suma por “asesorar” al gobierno de Formosa.
El peronismo es como el amor, tiene razones que la razón no entiende.
“Un temita”
Según la versión del mandatario Quintela, "estuvimos participando en una teleconferencia con el compañero Amado Boudou. Le pedimos su asesoramiento para un temita particular que es que queremos desendeudar al sector público”.
Es lógico que si un gobernador dice tal barbaridad va despertar las sospechas de todo el país y las broncas de por lo menos media república.
El pensamiento estándar de cualquier argentino le diría a Quintela que nadie en su sano juicio le va a pedir asesoramiento en asuntos de gobierno a un personaje que es una caricatura de Isidoro Cañones y al que, encima, la Justicia le ha prohibido de por vida el ejercicio de cargos públicos y lo ha mandado a prisión.
A la vanguardia
Candoroso, el gobernador riojano rescató en sus declaraciones públicas que Boudou le dijo “Ricardo, vas a ir a la vanguardia y vas a hacer algo que nunca se hizo”. Criaturita de Dios.
Quintela dijo tener “un aprecio especial” por Boudou. Y fíjese, lector, el sano sentimiento del hombre del interior al afirmar: “Me emocionó verlo bien, siempre con esa sonrisa y esa actitud positiva”.
Leyó bien. No estoy jodiendo, lo dijo un gobernador de la Argentina profunda.
Ay, Facundo
Si Facundo se levantase de la tumba y escuchara esas declaraciones de un riojano “federal” contra ese avivato y cajetilla de Boudou que pasó de militar con Alsogaray a prenderse a la épica kirchnerista porque él cree, como Néstor Kirchner, que no se puede hacer política sin (mucha) plata, pues entonces el Tigre de los llanos retornaría a Barranca Yaco para que lo volviesen a asesinar.
Trascartón el mandatario recordó que Boudou “nos ayudó mucho (supongo que a los funcionarios peronistas riojanos) cuando estuvo al frente de la ANSES nacional. Hay que tener sangre muy fría para estar al frente de esa fabulosa Caja y no inmolarse en la causa kirchnerista.
También conocido como “El Gitano”, Quintela ya había tenido un aperitivo ante la prensa nacional cuando a comienzos de la pandemia le dijo a María Laura Santillán en radio CNN que cómo serían de severos en La Rioja con la cuarentena que “tenemos cerrados todos los cabarets”.
