Análisis y Opinión

El caso Alan Villouta en el laberinto llamado Justicia de Mendoza

El caso Allan Villouta demuestra que en la Justicia de Mendoza hay encerronas, desvíos y recovecos laberínticos, de los cuales sólo se sale por arriba

Un laberinto es un lugar hecho de caminos cortos y largos; desvíos a veces imprevistos, cruces desafiantes y muchos callejones sin salida. Los laberintos son creados para confundir y para que, encontrar la salida, represente una victoria tan épica como agotadora. Y la Justicia de Mendoza, muchas veces, como en el caso de Alan Villouta, muerto en 2017 y la condena prescripta al homicida, es un laberinto tan perfecto que ni Jorge Luis Borges hubiera imaginado.

Esta semana, la caída del fallo condenatorio al empresario Alejandro Verdenelli por homicidio imprudente al volante, en perjuicio de Alan Villouta (21), atropellado y abandonado en el Acceso Sur, frente al centro comercial La Barraca, en Guaymallén, se convirtió en uno de los casos que se perdió en el laberinto del Poder Judicial.

Para salir de los laberintos en casos extremos -palpitaciones descontroladas, visión borrosa y falta de aire- hay que tomar un atajo extraordinario y romper con lo establecido.

Alejandro Verdenelli fue condenado por el homicidio al volante de Alan Villouta. La Corte confirmó el fallo pero la sentencia terminó cayéndose por la notificación tardía del rechazo de un recurso para ir a la Corte nacional.

Alejandro Verdenelli fue condenado por el homicidio al volante de Alan Villouta. La Corte confirmó el fallo pero la sentencia terminó cayéndose por la notificación tardía del rechazo de un recurso para ir a la Corte nacional.

De los laberintos judiciales también se sale por arriba

De los laberintos se sale por arriba. Y eso es lo que hará la Suprema Corte de Justicia cuando, por el escándalo del caso Allan Villouta y Verdenelli, reciba los nuevos planteos de la familia de la víctima y de la Procuración General para dejar sin efecto la prescripción de la acción penal del expediente que deambuló y durmió casi 6 años entre los callejones y recovecos del máximo tribunal.

Para el próximo fallo sobre el caso Villouta, la Suprema Corte estaría dispuesta a cambiar un criterio muchas veces aplicado para dictar sentencia. La finalidad es resucitar la condena contra Alejandro Verdenelli, muerta y sepultada esta semana cuando un Tribunal Penal Colegiado determinó, según el criterio aún vigente en la Corte, que había prescripto porque el condenado fue notificado personalmente 3 días después del vencimiento del plazo legal.

Con la colaboración de la Procuración General, la Corte buscará salir de su propio laberinto -el fárrago del caso Alan Villouta y Verdenelli- por arriba: emitiendo una nueva sentencia para salvar su propio prestigio, cascoteado y duramente cuestionado esta semana por la familia del chico Alan Villouta. Y con justa razón.

Qué quiere cambiar la Suprema Corte de Justicia

El próximo fallo del caso Villouta-Verdenelli implicaría un cambio de criterio de la Corte de Mendoza para resolver cuándo queda firme la sentencia a un condenado.

La Suprema Corte dejaría atrás la mitad de la biblioteca utilizada durante los últimos años y se abrazaría a la otra mitad como el náufrago al trozo de madera flotante en medio del océano. Para salvarse.

Los 7 jueces de la Suprema Corte de Justicia y el gobernador Alfredo Cornejo.

Los 7 jueces de la Suprema Corte de Justicia y el gobernador Alfredo Cornejo.

Desde entonces, los fallos condenatorios de la Justicia de Mendoza quedarían firmes y marcarían el fin de la acción penal el día en que hayan sido emitidos y los abogados informados y ya no cuando, como pasó con el caso Villouta-Verdenelli, los sentenciados sean avisados personalmente.

¿Servirá la modificación del criterio jurídico? Sí, siempre y cuando permita evitar, a futuro, que un condenado zafe impidiendo ser notificado personalmente -un viaje imprevisto suele ser la mejor solución-. Pero no será la solución para todo. Veamos.

La Corte, el verdadero problema en este asunto

Pero el problema de fondo, o mala praxis judicial, no está en ese último paso de la cadena de producción de una sentencia, es decir cuándo queda firme. El escándalo sucede y se torna inevitable, como en el caso Alan Villouta-Verdenelli, cuando la Suprema Corte de Justicia tarda tanto tiempo -casi 6 años- en resolver un planteo que para cuando lo hace ya no hay vuelta atrás y se lleva puesto todos los criterios aplicables.

Esta semana, tras conocerse el estrépito de la causa Alan Villouta, que terminó con el sobreseimiento del condenado Verdenelli por la mala praxis de la Suprema Corte de Justicia, el silencio oficial de los supremos fue estremecedor.

Desde el miércoles en adelante, nadie dio la cara. Ni los que estaban de viaje en Buenos Aires y Puerto Madryn, ni los que estaban en sus despachos del cuarto piso de los Tribunales. Entonces, sucedió algo que el poder político de la Corte detesta: Alfredo Cornejo les marcó la cancha y salió a promover una ley para ponerles plazo de resolución de expedientes.

Se la dejaron picando al gobernador, que en esto también hace su juego: la foto con la familia de Alan Villouta en su despacho fue más que un retrato. Fue un mensaje.

Los padres de Alan Villouta fueron recibidos por el gobernador Alfredo Cornejo el viernes, en Casa de Gobierno. Acompañó el Procurador General, Alejandro Gullé.

Los padres de Alan Villouta fueron recibidos por el gobernador Alfredo Cornejo el viernes, en Casa de Gobierno. Acompañó el Procurador General, Alejandro Gullé.

Mirar para adentro

¿Por qué el expediente del caso Villouta-Verdenelli estuvo casi 6 años en los despachos del cuarto piso del Palacio Judicial y no tuvo una resolución en los plazos razonables? En la Corte ya lo saben y algunos de sus miembros -no todos- están que trinan.

Más allá de las respuestas a esos interrogantes, surge otro que no sólo debería preocupar a los periodistas sino a la política y a la sociedad toda. ¿Qué hará la Suprema Corte de Justicia con los responsables de haber tramitado durante casi 6 años el fallo en Casación que confirmó la condena a Verdenelli al filo del plazo de caída definitiva, tan pero tan al filo que la causa venció y Verdenelli fue exculpado como si nunca hubiera atropellado y dado muerte a Alan Villouta?

En pocas palabras

  • Caso Alan Villouta: La Justicia de Mendoza enfrenta críticas por la prescripción de la condena al empresario Alejandro Verdenelli.
  • Laberinto Judicial: El caso expone demoras y recovecos en el Poder Judicial de Mendoza, generando un escándalo que alcanza a la Suprema Corte.
  • Reforma y Prestigio: La Suprema Corte busca modificar su criterio para evitar futuras prescripciones y restaurar su imagen, impulsada por la presión política y social.
Resumen generado por Thinkindot AI