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El cura sanador

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Por Soledad Segade

ssegade@diariouno.net.ar

“No soy curandero: uno ora con la misma fe por cualquiera”, aseguró el cura polaco Estanislao Biskup, quien celebra misas que son muy concurridas en La Carrodilla, donde es conocido como sanador. Incluso, recibe pedidos de exorcismos, aunque aseguró que esas prácticas sólo se hacen con autorización del Arzobispado. Pero la misión que lo trajo a Mendoza es la de acompañar a los presos de las cárceles provinciales: “La presencia, el sólo estar es muy fuerte e importante para los internos”.

Tranquilo, reflexivo, de buen humor y tomando mate, Estanislao contó que dos años después de consagrarse como sacerdote en Polonia se fue a misionar a Paraguay. Luego trabajó en Chaco, Formosa, Buenos Aires y Santa Fe. En 2008 llegó a la provincia: “Nunca pensé que iba a terminar quedándome”, confiesa.

Durante tres años se dedicó a los internos de la cárcel Almafuerte, donde atendió inquietudes espirituales y escuchó historias de vida. “Yo no sé si es de inocente o no, pero siempre caminé tranquilamente entre ellos”.

El cura celebra multitudinarias misas el tercer lunes de cada mes y más de mil personas esperan la bendición y el milagro de la sanación.

A pesar de que no quiso hacer mucho eco de cómo es reconocido, dijo que acompaña con oraciones y su fe a una mujer de la parroquia a quien le diagnosticaron cáncer: “Le habían dado tres meses de vida y llevo dos años acompañándola”.

Luego de la misa, Estanislao expone el Santísimo y bendice a la gente. El polaco recordó: “Había una señora que estaba tirada y daba vueltas por el suelo. Le expuse el Santísimo a dos o tres metros y de repente me sorprendió porque se levantó y volvió en sí”.

Casos demoníacos

El padre aseguró que los exorcismos sólo se hacen con autorización de un obispo y que él no la tiene. Y aclaró: “El exorcismo no es magia, pero sí es poder. Yo estoy más para acompañar el proceso”.

Contó que una mujer lo buscó y le dijo: “Padre, haga algo porque mi hija está endemoniada”. “¿Pero cómo sabe que está endemoniada? Y después eran otras cosas. Quizá se hizo tirar las cartas, jugó a la copa, pero no por eso está endemoniada, sino que son como infecciones, como la gripe, que a muchos les causa problemas graves y al otro no”, sostuvo el cura.

Pero no negó haber vivido situaciones extrañas. “En una misa iba caminando y sentí algo raro detrás y me di cuenta de que una señora bajita me quería dar una patadita. Me sorprendió y los que estaban al lado mío la agarraron. La familia dijo que no había querido entrar a la misa y se había quedado afuera. Pero en cuanto pudo se vino corriendo y la agarraron entre cuatro, no la podían sostener y me desafiaba, se burlaba: ‘No te tengo miedo, qué me vas a hacer’, me decía y me insultaba”.

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