Musica Lunes, 7 de mayo de 2018

"Yo hago letras raras pero no ofenden a nadie"

El ex integrante de Tan Biónica sigue a pleno con su carrera como solista en medio de los confusos episodios policiales que vivió recientemente. Habla de los reggaetoneros, su relación con la banda, la masividad y la fama.

El cantante Chano Moreno Charpentier, sigue con su carrera solista más firme y concentrado que nunca. En una charla muy relajada con Télam, aseguró que el de Tan Biónica "es un capítulo cerrado", y sobre la exposición mediática a la que se vio sometido en los últimos años dijo: "No me quejo de mi propio reality".

Chano puso en evidencia que el cortocircuito más fuerte con los ex integrantes de Tan Biónica es con su hermano Bambi, y consideró que dentro de la banda él "representaba lo artístico".

"Yo representaba todo lo creativo en Tan Biónica, había dos que representaban más lo técnico y otros más trabajaban sobre los temas, que son la segunda función aparte de tocar", afirmó.

Respecto de la sucesión de incidentes, que incluyeró varios choques y algunas internaciones para rehabilitación, Chano tomó el toro por las astas y aseguró que "no me quejo de nada, no me quejo de la masividad. Cuando uno publica las cosas las hace públicas, y cuando uno publica una obra está publicándose a sí mismo. Yo no me quejo de mi propio reality".

Chano comenzó a trabajar con amigos como Pepe Céspedes, bajista de Bersuit, y regresó al Oeste del conurbano para armar su nueva banda con conocidos como Martín Pomares en guitarra y dirección musical, Mariano Campoliete en guitarra y teclados, Palo Ielasi en bajo, Juan Bruno en guitarra, Manu Pineda en teclado y Cristian Borneo en batería. Tanto Pomares como Campoliete son integrantes de la familia Bersuit, pero en su búsqueda, Chano fue más allá e incluyó al director de video Juan Chappa quien dirigió todos los clips publicados hasta ahora.

En esta nueva etapa se fueron sucediendo canciones como La noche, Carnavalintro, Naistumichiu, Para vos, Claramente y Amor Roma.

-¿Cómo te sentiste como músico y a la hora de componer con esta ola urbana y lo que es el reggaetón? ¿Te influyó?

-No, la música para mí tiene contextos. Creo que se puede alimentar uno de toda la música que hay. Por ejemplo, algo bueno que noté de la música urbana es que fui a Miami y a Los Ángeles a tener una experiencia y no me gustó. Con una mirada contextualizada a nuestra geografía en el sentido de cómo se está tratando el tema del machismo, ya me pareció aberrante cuando fui hace un tiempo sin que esté instalado este tema en los medios acá. Me pareció muy heavy lo que querían poner los tipos en las letras mías sobre las personas, no sólo las mujeres. Eso ya no me gusta, no me gustan los videoclips. No sé, no quiero hablar de artistas que pueden estar en mi compañía haciendo música, pero no me gusta la ostentación. En Latinoamérica hay un montón de problemas.

-Fuiste a trabajar con productores y te encontraste con eso...

-Sí, con ostentosos, machistas, mostrando remeras y cosas como relojes. Está buenísimo si estás en los países de Europa, pero estás en Latinoamérica en un avión privado. Vemos Puerto Rico, pero los mismos puertorriqueños se están cagando de hambre y ellos están en su avión privado con el sushi y la cadenita. De última, no lo muestres así, pero hacer marketing de eso me parece muy patético. A su vez también fui y me di cuenta de que los productores laburan muy bien rítmicamente las baterías y el groove, entonces aprendí un par de cosas de eso. Tienen un concepto superminimalista, pero traté de hacer letras y no me gustó el sexo permanentemente en una letra y explícitamente hablado. No son el Marqués de Sade, no saben escribir letras. No es que yo sé, yo hago letras malísimas, pero la verdad es que no ofenden a nadie. Yo no soy moralista, cada uno que haga lo que quiera con su moral, ¿qué voy a ser moralista yo, que soy un bardo? Pero hay cosas que me parecen desagradables. Puedo entenderlo que lo haga Enrique Iglesias que desde Europa no entiende nada, pero estos pibes ven pobres todos los días y son los que compran sus entradas. No los hagas comprar remeras Gucci, decile que compren libros.

-En este tiempo en solitario te adaptaste muy bien a la cuestión digital, tu metodología es lanzar un single y su respectivo video. ¿Te gusta trabajar con ese formato del simple como en las décadas del '60 y '70?

-Sí, total, eso. En definitiva, es lo que las compañías hicieron siempre. En algún momento los cambios de formato empezaron a retrasar la salida de las cosas, ahora no. Ahora la salida de alguien no la retrasa nada, se tiene que caer un servidor mundial. Ahora todo vuela más rápido y si uno no viaja a esa velocidad pierde su vigencia y su capacidad de incorporar vanguardia. Yo tengo que ser vanguardista en la obra y en el envío, para mí. Digo, me tengo que poner al servicio del envío de la obra, porque son todas cosas discográficas las que te digo. A mí me es funcional hacer una canción y sacarla.

-En algún momento dijiste "basta de eso, me voy a vivir a una isla donde no me rompan las pelotas".

-Yo veo personas que están escribiendo en otra mesa con el celular, porque me vieron y medio que me molesta. Yo no me quejo de nada, no me quejo de la masividad.

-¿Es mejor aprender a los golpes que con un manual?

—Yo aprendí siempre a los golpes. No sé cómo hubiera sido mejor. Pienso que las mejores canciones están por venir. No pienso que la obra de Tan Biónica sea tan buena, pienso que mi obra solista es un poco mejor y no que sea buena.