Musica Viernes, 27 de abril de 2018

"Elvis: Live In Concert" ofreció una experiencia memorable en el Luna Park

La noche húmeda del jueves en el Luna Park tuvo gusto a revancha para los admiradores de la música de Elvis Presley, uno de los íconos del rock, cuando su voz, acompañada de una orquesta sinfónica en vivo, lució más vigente que nunca.

La experiencia de escuchar a Presley siempre resulta maravillosa, pero en el estadio que supo albergar a Frank Sinatra, la otra gran voz, en 1981, decantó en memorable con un dejo de nostalgia en el show "Elvis: Live In Concert".

La evocación fue completa con la participación de Priscilla Presley, la esposa del "Rey del rock" entre 1967 y 1973, quien rememoró sus momentos con Elvis en tres apariciones, mientras videos caseros emitidos en tres pantallas ubicadas a lo largo del escenario reforzaron sus comentarios.

Un total de 47 músicos, bajo la dirección de Damián Mahler, hijo de Ángel, fueron el soporte para las melodías de Presley con una precisión notable, reconocida en el final del concierto con aplausos extensos, que en su interpretación alcanzó la fibra sensible de los asistentes.

Las presentaciones de Elvis en Las Vegas, Hawái, el especial para televisión de 1968 y otros conciertos de principios de los setenta permitieron redescubrir su voz con clásicos como "Burning Love", "Fever", "Don't Be Cruel", "Heartbreaker Hotel", "I Can't Help Falling In Love" y "Suspicious Minds", entre otros, teñidos bajo el estilo gospel que tanto admiró Presley.

"A Elvis siempre le encantó el sonido de una orquesta y estamos cumpliendo su sueño. Tres meses antes de morir me dijo que quería dar conciertos con una orquesta", dijo Priscilla, de 72 años, acompañada de una traductora poco eficaz en su paseo por la primera fila del Luna Park donde recibió saludos, recogió piropos y aceptó un mate como regalo.

La publicación de los discos "If I Can Dream" y "The Wonder Of You" de 2015 y 2016, respectivamente, renovaron el repertorio de Presley con versiones bien logradas en los arreglos orquestales.

Los amantes de su música en la Argentina asistieron con conocimiento de la propuesta, pero principalmente, y en cierta forma, se dieron un gusto.

Las canciones de The Beatles arribaron al país a través del mítico Paul McCartney en varias ocasiones, los mismísimos Rolling Stones despertaron un fervor pocas veces visto y hasta The Who, con Pete Townsend y Roger Daltrey, visitaron la Argentina por primera vez en octubre de 2017.

El fallecimiento de la leyenda de Tupelo en 1977, a sus 42 años, negó definitivamente la posibilidad de disfrutar su show en esta tierra, pero los fanáticos, con hombres y mujeres que pasaron los 60 años en su mayoría, encontraron un consuelo mínimo con este espectáculo de paso exitoso por Europa y Australia.

Por supuesto, la nostalgia fue un sentimiento compartido por los espectadores. Desde sus seguidores de la primera hora hasta aquellos que descubrieron su música recientemente.

El inconfundible registro de Elvis, en el lugar donde Sandro, nuestro Presley "criollo" celebró sus 25 años con la música, despertó emoción y cautivó a todos, pero con una sensación un tanto amarga, inevitable, de no haber podido deleitarnos con su magnetismo, manejo magistral del escenario, y en especial, sus interpretaciones.

La orquesta sinfónica, aplaudida de pie, repitió "Burning Love" y "Suspicious Minds" en el solicitado bis y los movimientos de Elvis en pantalla, con su clásico y extravagante traje blanco, saldaron la deuda con el fanático argentino a su manera.