BRASILIA (AP) — El presidente estadounidense Barack Obama concluyó el lunes una visita de dos días a Brasil que dejó la sensación de que las relaciones entre los dos gigantes hemisféricos se encuentran en el mejor nivel de su historia.
La visita de Obama a Brasil confirmó lo intenso de la relación entre ambos países

Acompañado de su esposa y sus dos hijas, Obama partió el lunes rumbo a Chile, la segunda escala de su gira latinoamericana, después de una intensa agenda de actividades en Brasilia y Rio de Janeiro.
Durante su estadía, Obama no escatimó elogios a Brasil por su estabilidad política, la solidez de su economía, sus políticas de promoción social y su posición de líder regional y mundial.
Analistas destacaron que no reclamó a Brasil por haberse abstenido de apoyar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas las acciones militares internacionales contra Libia.
"La presencia del presidente Obama demostró la proximidad de Estados Unidos con Brasil, tanto que a pesar de que Brasil no tuvo la misma posición que Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, eso nunca fue visto como algo irrespetuoso", comentó Virgilio Arraes, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia.
Desde el punto de vista estadounidense, opinó Arraes, la relación nunca fue tan positiva porque Brasil es uno de los pocos países grandes con los cuales la potencia norteamericana tiene un superávit en su balanza comercial.
En el mismo sentido, el analista internacional Joanisval Goncalves, consideró que el paso de Obama por Brasil demostró que las relaciones están en un nivel más relevante que en el pasado.
"La visita fue muy positiva y simboliza una reaproximación entre Brasil y Estados Unidos (que) dejó claro que ahora ve a Brasil de una forma diferente, ahora como un socio de carácter global y no sólo regional", opinó Goncalves, asesor del Senado en asuntos internacionales y de defensa.
Llamó la atención que Obama no hiciera referencias a las relaciones con América Latina como región, centrándose siempre en la importancia de Brasil y el interés de participar en los preparativos para la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, así como en la explotación de las reservas petroleras de aguas profundas, conocidas como "pre-sal".
"Como el pre-sal es la última gran reserva descubierta en el mundo, es estratégico para Estados Unidos participar de su explotación", comentó Arraes. "Obama vino a reafirmar que para su país, para las corporaciones norteamericanas, sería extremadamente importante participar de manera intensa en el pre-sal", agregó.
Obama dijo que Estados Unidos quiere ser "uno de los mejores clientes" de esas reservas, calculadas en entre 50.000 y 100.000 millones de barriles de crudo.
El propio gobernante destacó en sus intervenciones que "no fue casualidad" que hubiera escogido a Brasil como primera escala de la gira latinoamericana, su primer viaje a América del Sur desde que asumió el poder en 2009, y que fue un reconocimiento a la importancia estratégica del gigante sudamericano.
Goncalves resaltó que Obama haya realizado el viaje pese a la turbulencia desatada por la decisión de la ONU de autorizar una intervención militar en Libia.
Obama se encontraba en Brasilia cuando autorizó una "intervención limitada" en el país árabe del norte de Africa como parte de la coalición que pretende debilitar la fuerza militar del dictador libio Muamar Gadafi.
Después de Chile, Obama tiene previsto viajar a El Salvador.