Si las usuales postales que llegan desde Buenos Aires, de estaciones de subte y trenes atiborrados de gente, no dejan de asombrarnos, vean lo que ocurre en plena hora pico en el metro de Caracas, que une el centro de la ciudad con los suburbios de la capital venezolana.
A diario toman el subte unas 40 mil personas y la necesidad de encontrar un lugar en los vagones se vuelve una verdadera pelea cuerpo a cuerpo entre los que viajan.

