El operativo fue muy tenso, con tiroteos y hubo heridos. El mandatario estuvo varias horas retenido en el nosocomio después de una rebelión en todo el país protagonizada por la policía debido a una disputa salarial. Sigue el estado de emergencia.

Una unidad especial del Ejército rescató al presidente ecuatoriano del hospital en el que estaba acorralado por policías

Por UNO

Un comando de operaciones especiales ingresó por la fuerza en el Hospital de la Policía de Quito yrescató al presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien estuvo retenido casi toda la jornada después

de protestas generalizadas en todo el país protagonizadas por la policía debido a una disputa

salarial.

El gobierno decretó el estado de excepción ante la sublevación de las unidades policiales

tanto en Quito como en otras partes del país.

El comando y los manifestantes intercambiaron disparos y al menos una persona resultó

herida.

El mandatario fue evacuado en un pequeño convoy de autos resguardados por unidades

especiales en medio de un intenso intercambio de disparos entre policíassublevados y efectivos del

ejército.

La situación frente al centro médico fue de total caos con decenas de efectivos militares

disparando y la policía respondiendo.

Luego de ser rescatado, el mandatario se dirigió al pueblo desde el Palacio de Gobierno.

Culpó a "conspiradores" por el caos que se vivió este jueves y lo que fue un "intento de

derrocamiento". Asimismo, adujo que su administración fue la que mejor sueldo les dio a los

policías y dijo que los sublevados "serán sancionados".

"Hay que unirnos para vencer a estos vendepatria" y "el presidente no ha claudicado, hemos

salido con la frente en alto", fueron otras de sus sentidas frases.

"Por un grupo de desquiciados, por la infamia de los conspiradores de siempre, maltrataron,

secuestraron al presidente y para liberarlo han caído hermanos ecuatorianos", agregó Correa.

También agradeció a la UNASUR y al gobierno argentino por apoyarlo. "Vamos a mirar adelante

con mucho más valor. ¡A nuestra revolución no la para nada. Hasta la victoria siempre!", cerró.

El mandatario se había negado a dialogar con los policías que tomaron los cuarteles en la

capital y otras ciudades en rechazo al veto presidencial a la Ley de Servicio Público que elimina

una serie de beneficios que venían recibiendo los miembros de las fuerzas del orden.

La protesta policial generó un ambiente de caos, en especial en Quito, donde el aeropuerto

fue cerrado, aunque horas después fue reabierto, según informó el alcalde de la ciudad capital,

Augusto Barrera.

Hubo agresiones, al menos un muerto y heridos

La organización Fundamedios denunció al menos 14 agresiones en contra de periodistas, que

incluyeron golpes y retiros de cámaras fotográficas y de video.

Además a las 14 el gobierno dispuso a todas las estaciones de televisión y radio del país

suspender su programación y transmitir la señal emitida por los medios de comunicación del Estado

de forma "indefinida e ininterrumpida hasta segunda orden".

Avanzada la tarde, el canal estatal Ecuador TV reportó que policías y civiles ingresaron a

sus instalaciones y provocaron destrozos con la demanda de tener un espacio para exponer sus puntos

de vista contrarios a la versión gubernamental.

En conferencia de prensa, el ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa de Ecuador,

Miguel Carvajal, señaló que tanto el muerto como los heridos se produjeron en las afueras del

hospital.

Además, la Cruz Roja confirmó que la protestas dejaron hasta el momento 51 heridos.

La organización precisó en un comunicado que atendió "51 emergencias producidas por asfixia,

politraumatismos, caídos, entre otros".

Una jornada de mucha tensión

El gobierno denunció que la oposición estaba presionando para un golpe de Estado, aunque la

cúpula militar le ha asegurado su respaldo al Ejecutivo, según afirmó el ministro de Defensa,

Javier Ponce.

La seguridad de Correa estuvo en riesgo la mañana de este jueves cuando el mandatario

confrontó a centenares de efectivos policiales que desde tempranas horas habían tomado las

instalaciones del Regimiento Quito, un cuartel policial de la capital.

El jefe de Estado acudió al Regimiento Quito en compañía del ministro del Interior, Gustavo

Jalkh, y desde la ventana de un edificio del lugar confrontó a los policías enardecidos al explicar

las razones de su veto.

"Antes ganaban sueldos de miseria", dijo Correa en medio de los gritos de los policías, y

añadió: "Se están eliminando todas las canonjías, canastas navideñas, bonos adicionales, seguros de

salud privados. La política es tratar de maximizar los sueldos, y de esa forma todos puedan

dignamente adquirir los servicios que necesitan".

La discusión subió de tono cuando el mandatario señaló: "Señores, si quieren matar al

presidente, aquí está, mátenlo, pero seguiremos con una sola política de justicia, de equidad (...).

Si quieren destruir la Patria, destrúyanla, aquí está, pero este presidente no dará ni un paso

atrás".

Correa salió caminando del recinto policial, y mientras se dirigía al vehículo presidencial

bombas lacrimógenas fueron lanzadas muy cerca del lugar por donde caminaba el mandatario.

El presidente tuvo que ser trasladado al hospital.

En una entrevista posterior con medios locales dijo que necesitó tratamiento médico y acusó

a los agentes de conspiración y traición.

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