Un pequeño tiburón se enganchó al brazo de un bañista y permaneció así durante un tiempo considerable. El afectado, un hombre que no ha sido identificado, al parecer no estaba muy preocupado por ello y posó en fotografías con el tiburón entre sus brazos, como si cargara un bebé.
Pero, al parecer, el tiburón había mordido el brazo del individuo tan fuerte que, aunque el escualo estaba ya fuera del agua, no soltaba el músculo de su ahora portador.
Un salvavidas reportó que “un bañista vino a la torre [de los salvavidas] y me hizo saber que una persona necesitaba ayuda en la zona de arena porque tenía un tiburón atorado en su brazo”.
El escualo era un ejemplar pequeño de la especie Carcharias taurus, conocida como tiburón tigre de arena o tiburón toro.
Según testimonios, los especímenes de ese tamaño tienden a ser relativamente dóciles y, salvo que se sientan agredidos, por lo general no atacan a los humanos.
Se especula que el hombre de algún modo perturbó intencionalmente al tiburón y motivó el ataque, aunque nada de ello se ha confirmado.
-¿Te duele?, le preguntaron al hombre, quien negó con la cabeza y mantuvo una actitud sonriente y calmada, quizá tratando de mostrarse especialmente poderoso por resistir la mordida de un tiburón mientras un grupo de curiosos lo rodeaba con fascinación.
Lo cierto es que el animal estaba firmemente sujeto al brazo del individuo, aunque pequeño su mandíbula era fuerte y sus dientes afilados, y un equipo de emergencia tuvo que acudir al lugar para tratar de retirarle al hombre el escualo. Inicialmente no se logró un resultado favorable y alcohol vertido sobre el tiburón no tuvo efecto.
Al final, fue posible separar al tiburón y fue devuelto al mar.
Las heridas de la persona mordida no fueron, al parecer, de gravedad y fueron atendidas en el lugar, sin requerir hospitalización.
Menos mal que al hombre el tiburón no lo mordió en una parte más comprometedora.