El lujanino Javier López integró los equipos de trabajo. "Nunca me había tocado intervenir en un operativo del que dependieran tantas vidas", confió a Diario UNO.

Un mendocino en el corazón del rescate

Por UNO

MINA SAN JOSÉ, Copiapó– El mendocino que participó en el gran operativo de rescate de los 33mineros de Atacama no cree que vuelva a tener otra experiencia semejante en su carrera, que se

desarrolla en la actividad petrolera. "En mi trabajo habitual las perforaciones son de todos los

días, pero nunca me había tocado intervenir en un operativo del que dependieran tantas vidas, no

creo que se repita, espero que no vuelva a pasar", reflexionó ante

Diario UNO Javier López (33), un ingeniero en Lodos, oriundo de Luján.

Fue el mendocino más cercano al rescate que concitó la atención mundial, aunque no fue el

túnel en el que trabajó el que sirvió para extraer a los trabajadores atrapados en la mina San

José, de Copiapó. "En conclusión, el nuestro debió ser el plan A, porque el túnel avanzó mucho más

rápido que el del plan B, pero ellos empezaron mucho antes", comentó el mendocino, aclarando

enfáticamente que "no es un planteo como si fuera un partido de fútbol, acá el triunfo de todos era

que los mineros salieran con vida".

El plan C, cuya dirección estuvo a cargo de la empresa estatal de petróleo de Chile,

contempló la construcción de un ducto mediante una tecnología diferente de la que finalmente sirvió

para abrir la roca hasta el refugio de los mineros. "Utilizamos la misma técnica que se usa para

las perforaciones petroleras", describió López.

El túnel que mantuvo ocupado al mendocino hubiese abierto una puerta a la superficie para los

mineros desde hoy si el plan B no hubiese concretado la faena con anterioridad. Éste fue fruto de

la planificación y ejecución de la empresa Geotec, la cual utilizó una tuneladora (la famosa T-130)

menos potente que la del plan C y previó menos medidas de seguridad que la alternativa que se puso

en marcha con posterioridad.

Una de las diferencias entre uno y otro túnel es que el del plan C se iba a encamisar

completamente, mientras que el utilizado para sacar a los mineros sólo se entubó hasta los 65

metros de profundidad, de los 620 metros del hoyo completo.

El plan C estuvo activo hasta el lunes al mediodía, cuando se dio la orden de paralizar los

trabajos porque la vibración que provocaban podía ocasionar inconvenientes en el túnel por el que

ya estaba decidido que salieran los mineros.

"Nunca estuvimos en una competencia con el plan B, pero mientras ninguno de los dos tenía

certezas de llegar todos queríamos ser los primeros", reconoció López a este diario, ayer, cuando

salía del campamento Esperanza rumbo al centro de Copiapó, donde concurrió periódicamente en los

últimos días para conseguir provisiones y descansar.

El trabajo del mendocino le insumió 12 horas diarias por 12 de descanso. "Estoy agotado,

nunca me he sentido tan cansado. Menos mal que parece que todo va a terminar bien", sostuvo, al

mismo tiempo que era extraído el vigésimo minero desde el refugio subterráneo.

López admitió que las pocas veces que tuvo contacto con los familiares de los trabajadores

atrapados "no supe qué decir, me conmovió la situación, es difícil responder en esos casos. Yo

preferí poner lo mejor de mí para tratar de terminar el ducto".

El mendocino regresará hoy a Luján, su lugar de residencia en nuestra provincia, con la idea

de "no estar más en una situación límite", como la que le tocó en el desierto de Atacama.