Ya ni tiempo hay de enterrar a los muertos. Cuando los ataúdes grises de los 14 muchachosasesinados el viernes en Ciudad Juárez aún estaban abiertos, otro grupo de sicarios -también
amparado en la noche del lunes y la impunidad- irrumpió en un centro de desintoxicación dedrogadictos de Tijuana, formó a 13 de los internos junto a una tapia y los fusiló con armas de alto
poder, publica El País. Unos minutos más tarde, los autores de la matanza intervinieron la frecuencia de la policíay, sobre un fondo de narcocorridos, profirieron una amenaza: "Esto apenas empieza. Habrá 135asesinatos". Un muerto por cada tonelada de marihuana que las autoridades decomisaron y quemaronhace solo unos días. "Esto apenas empieza. Habrá 135 asesinatos", dicen los criminales 28.000 personas han muerto en tres años de guerra contra el narcotráfico. Es, desde hace tresaños, el día a día, la noche a noche, de la frontera norte de México. Igual que sucedió antes en Juárez, la matanza de Tijuana no fue más que una repetición exactade otras ejecuciones múltiples, idénticas en su crueldad, todas sin un porqué exacto más allá de laguerra sin cuartel que mantienen los principales carteles de la droga entre sí y contra elGobierno. Las autoridades -incapaces de investigar, detener y juzgar a los culpables- esbozan en lashoras siguientes a cada asesinato una explicación sin demasiado sustento: "Los sicarios que matarona los 14 adolescentes e hirieron a 19 más durante una fiesta de cumpleaños iban buscando a un tipoapodado el Ratón...". Nadie sabe cuál es el nombre real del Ratón, ni siquiera si existe, ni si quienes lo buscabana balazo limpio pertenecen a los Aztecas o tal vez a los Artistas Asesinos, las bandas de sicariosdel cartel de Juárez y del de Sinaloa. Lo único seguro son los 70 casquillos de fusiles AK-47encontrados junto a un patio lleno de sangre y el llanto de un padre que, abrazado al ataúd de suhijo de 15 años, repite ante las cámaras: "Era un buen muchacho. Era un buen muchacho. No le hizodaño a nadie". Durante un tiempo, el presidente Felipe Calderón hizo caso a los supuestos expertos que leasesoran en materia de seguridad y dijo que la práctica totalidad de los caídos procedía de lasmismas filas del crimen organizado, sicarios, vendedores de drogas al por menor, carne de cañón. Ya, si lo piensa, no lo dice. Porque basta revisar las muertes de las últimas 72 horas paracomprobar que los "daños colaterales" de la guerra contra el narcotráfico son cada vez másinsoportables. Los 14 muchachos de Juárez, una mujer de 45 años y sus hijos, de 14 y 18, que secruzaron en una refriega entre policías y narcotraficantes en Saltillo; un niño de 10 años y unadolescente de 15, víctimas también de sendas balas perdidas en Torreón... Lo cierto es que tres años y 28.000 muertos después de iniciada la guerra contra el crimenorganizado, los carteles de la droga no solo no parecen más débiles sino más bien todo locontrario. Una de sus últimas demostraciones de fuerza tuvo lugar ayer mismo. Uno de los gruposcriminales que operan en Ciudad Juárez colgó un vídeo en YouTube donde varios sicarios vestidos demilitares y empuñando fusiles de alto poder entrevistan a un tal Mario Ángel González Rodríguez,hermano de Patricia González, hasta hace unas semanas procuradora de Justicia de Chihuahua, elEstado norteño al que pertenece Ciudad Juárez. Sentado en una silla y con grilletes en las manos, el secuestrado reconoce con aparentetranquilidad que su hermana trabajaba a sueldo del cartel de Juárez, que tenía una red de policíasy abogados corruptos a su servicio -de los que proporciona nombres y apellidos- y que hasta llegó aordenar algunos asesinatos, entre ellos los de dos periodistas. La pregunta es: ¿qué credibilidad se puede otorgar a las declaraciones de una personainterrogada por una banda de sicarios que, probablemente, ya lo habrán asesinado? En condicionesnormales, ninguna. Pero esa es otra de las distorsiones que vive México: en Ciudad Juárez era un clamor lapeculiar forma de actuar de la procuradora Patricia González. Valga un dato, proporcionado a este periódico por el anterior alcalde de la ciudad, JoséReyes Ferriz: de 10.000 detenidos por delitos flagrantes, la procuradora solo encerró a 400.


