Luego de que la perforadora llegara hasta la galería, los planes pasan por fijar prioridades que van desde el encamisado del ducto hasta el orden de salida de los operarios. Los sacarían el miércoles.

Tras el contacto con los mineros, comienza la operación final

Por UNO

COPIAPÓ, Chile– Tras completar una de las perforadoras el conducto de evacuación, el rescate de los33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad entró ayer en la etapa previa a su

materialización.

Sonidos de bocinas y sirenas, el ondear de banderas, los gritos de alegría, cantos y llantos

de familiares se esparcieron por el entorno de la mina y a todo lo largo de Chile minutos después

de las 8 local, cuando se conoció la noticia de que la máquina T-130, el plan B del rescate, había "

roto" la galería en la que están los atrapados.

Con el túnel hasta la superficie terminado, los 33 mineros atrapados bajo tierra en Copiapó

sólo piensan en cómo se desarrollará el operativo rescate desde el momento de la aparición ante sus

ojos de la cápsula especialmente preparada para liberarlos.

El orden de salida será establecido según las necesidades de la logística, en primer lugar, y

el diagnóstico sanitario de cada uno, en segundo orden. Esto es contrario a la idea propuesta por

las víctimas del derrumbe de la mina San José, en Copiapó.

Los trabajadores ordenaron una lista según sus propios criterios, pero el ministro de Salud,

Jaime Mañalich, descartó acatarla, argumentando que la prioridad será determinada por la urgencia

de necesidad de atención de cada uno de los mineros presos bajo tierra. El principal problema

sanitario es la proliferación de diferentes infecciones entre los trabajadores atrapados.

Según lo previsto por los encargados de la logística del rescate, los cuatro o cinco mineros

que saldrán primero son los que cuentan con mejor calificación y aptitud para responder ante un

potencial imprevisto que complique el tránsito a la superficie. Esta parte del plan no se ha

modificado. Luego, serán sacados los más urgidos por atención médica. El primer paso en la

superficie será su traslado a un centro médico.

Una fiesta abajo y arriba

La finalización del trabajo de la perforadora afectada al plan B reanimó la vida en la

profundidad. Los 33 mineros "están muy contentos y muy bien de salud", aseguró ayer Jean Romagnoli,

uno de los médicos a cargo del operativo del rescate, luego de que una de los taladros llegara al

refugio.

"Están muy bien, muy contentos. Y sobre todo muy animosos. Ellos se encuentran súper bien de

estado físico y muy bien de ánimo, eso siempre ayuda", añadió el facultativo.

El optimismo de los familiares asentados en el campamento Esperanza, en las inmediaciones de

la boca de la mina, se mantuvo alto desde que los atrapados transmitieron la primera señal de vida

hacia la superficie. Pero la finalización de la perforación, enmarcada en el denominado plan B de

salvataje, generó un delirio compartido en el campamento. Los parientes de los mineros, los

rescatistas y la multitud de periodistas que forman un grupo de cerca de 2.000 personas que rodean

el lugar por donde deberían salir "los 33", como se conoce en el mundo a los mineros víctimas del

accidente, dieron rienda suelta a los festejos, convencidos de que la buena onda llegaría sin

interferencias hasta el refugio.

Abajo como arriba, la ansiedad fue creciendo con el correr de las horas debido a que aún no

está oficialmente declarado el momento exacto del inicio de las fases finales del rescate. Es

decir, de la extracción de los 33 atrapados.

"Calculo que su salida será a partir del miércoles, pero hay que esperar a las decisiones que

se tomen en las próximas horas", señaló Romagnoli sobre la fecha en que se concretará el rescate

final del grupo de trabajadores.

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