A sus 38 años, José Francisco Cifuentes Ferreira –o ‘Tata’, como lo llamaban familiares y amigos – se convirtió en una nueva víctima de intolerancia en Bogotá (Colombia).
Según informó el diario El Tiempo, un vecino le propinó al menos seis puñaladas y luego lo lanzó desde unos 5 metros de altura, por una de las terrazas del edificio Santa Cruz de los Molinos, en la calle 105 con carrera 17, en el barrio San Patricio (localidad de Usaquén).
Ocurrió este lunes en la madrugada, cuando Cifuentes escuchó música que provenía del apartamento 304, donde residía David Emanuel Manotas Char, el vecino que desde hacía varios meses era protagonista de episodios violentos contra vigilantes y residentes. Al pedirle que le bajara al volumen de la música, Cifuentes –según la Policía– fue agredido por Manotas, quien horas después le dijo a Citynoticias que actuó en defensa propia y que Cifuentes “saltó por la ventana”.
Sin embargo, vecinos hablan de antecedentes de violencia. “Estaba acostumbrado a poner la música a alto volumen y a no dejar dormir a los vecinos. Y lo más grave fue que intentó violar a una vigilante. Seguramente ‘Tata’ subió a hacerle el reclamo, pero eso no era motivo para acuchillarlo, arrastrarlo por todo el apartamento y botarlo por el balcón”, le dijo a EL TIEMPO Carolina Rodríguez, prima de la víctima.
Tras el homicidio, el hombre –usando solamente un pantalón de sudadera y un par de medias– tomó el arma y bajó por el ascensor, que este lunes amaneció totalmente ensangrentado; luego, amenazó al vigilante de turno y huyó. “Escuché muchos gritos, así como cuando él (Manotas) hacía esos bochinches. Me dio miedo y llamé a la Policía. Ahí supe que el tipo ya lo había apuñalado”, recordó una vecina.
Cuando la ambulancia llegó al lugar encontró el cuerpo de Cifuentes sin signos vitales. “Tenía heridas en la cara, en los hombros y en los antebrazos. Además de politraumatismo y trauma craneoencefálico”, agregó el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (Crue).
“Esta fue una muerte anunciada. Le habíamos dicho al administrador que estaba loco y que lo sacaran de acá, pero no hizo caso”, aseguró Gladys Hurtado, propietaria de un apartamento.
“A este señor (Manotas) le gustaba la rumba y consumía droga. Cuando estaba en sano juicio era decente, pero cuando perdía el sentido, era otra persona”, agregó un residente. Según la Policía, hace dos meses uniformados del cuadrante fueron al mismo edificio a atender una gresca entre los dos protagonistas de la tragedia.
Fuente: El tiempo de Colombia
