El gobierno de ese país no descarta intercambiar datos bancarios con la Unión Europea. Así daría fin al principal argumento para atraer capitales en busca de seguridad, discreción y menos impuestos.

Suiza admitió que podría abandonar el secreto bancario

Por UNO

ZURICH, Suiza, 13 febrero (AFP-NA) - El sacrosanto secreto bancario suizo, principal argumento paraatraer capitales del todo el mundo en busca de seguridad, discreción y menos impuestos, parece

condenado a desaparecer, después de que el ministro suizo de finanzas admitiera la posibilidad de

un intercambio automático de datos bancarios con la Unión Europea, estimaron los analistas.

El ministro de finanzas Hans Rudolf Merz causó sensación al evocar el intercambios de

informaciones bancarias con la Unión Europea a cambio del acceso de los bancos suizos a los

servicios financieros europeos.

"Si queremos tal acuerdo con la Unión Europea, debemos aceptar la reglas europeas y Europa

dispone el intercambio automático de informaciones", dijo Merz a la prensa suiza.

En los últimos años, Suiza flexibilizó el secreto bancario, aceptando entregar informaciones

a aquellos países con los cuales firmó acuerdos y sólo en caso de sospechas de fraude.

Con el intercambio automático de datos, cualquier contribuyente extranjero que disponga de

cuentas en Suiza verá sus informaciones transmitidas al fisco de su país, lo que anula las ventajas

del secreto bancario.

El presidente del banco UBS, Oswald Grubel, declaró el martes pasado que Suiza iba a

negociar y llegar a un acuerdo de intercambio con la Unión Europea.

"Eso nos afectará menos que a otros bancos en Suiza, principalmente porque somos un banco

global, con cientos de miles de millones de activos fuera de Suiza", dijo Grubel.

Por su lado, los bancos pequeños, sin sucursales en el extranjero, tendrán la ventaja de

acceder al mercado europeo, indicó Manuel Ammann, profesor de la Universidad de Saint Gall.

Esos bancos podrán, desde Suiza, buscar "activamente" nuevos clientes en el mercado europeo

y vender sus productos, lo que por el momento les está vedado.

En marzo, el gobierno suizo anunciará una nueva estrategia para su plaza financiera,

desestabilizada por varios escándalos en los últimos meses.

El secreto bancario fue sacudido por el robo de datos en el banco HSBC de Ginebra y por la

aparición en Alemania de discos informáticos con informaciones de bancos suizos.

La ministra suiza de Justicia Eveline Widmer Schlumpf propone un uso limitado del

intercambio automático de informaciones, pero en el sector financiero existen posiciones

diferentes.

Para patrick Odier, presidente de la Asociación Suiza de Banqueros (ASB), el intercambio

automático de datos es "ineficaz".

En vez de eliminar el secreto bancario, la ABS propone un impuesto "liberatorio" sobre los

dividendos y las ganancias de los capitales en beneficio de los países extranjeros sin violar el

anonimato de los clientes, dijo Odier al diario francés Le Monde.

Se trata de un asunto de suma importancia para Suiza, cuyo sistema bancario administraba en

2008 unos 2 billones de francos suizos de haberes extranjeros.

En el caso de aceptar el intercambio automático, Suiza podría ver una parte de esos haberes

emigrar a plazas financieras más opacas, particularmente en Asia, el Caribe y América del Norte,

indicó Ammann.