El presidente de Venezuela bramó amenazas contra Estados Unidos, pero sabe que no puede dejar de venderle a su mejor comprador.

Seguirá vendiéndole petróleo a Obama

Por UNO

Si las arengas de Hugo Chávez se tomaran a la letra, en este momento los funcionarios de losEstados Unidos estarían trabajando con suma premura para hallar una alternativa al abastecimiento

de petróleo, y los venezolanos estarían construyendo búnkeres a toda velocidad en sus sótanos, para

anticiparse a una invasión proveniente de la frontera colombiana.

El domingo, Chávez bramó en medio de aclamaciones: "Si hubiera una agresión armada contra

Venezuela proveniente de territorio colombiano o de cualquier otra parte, que estuviera promovida

por el imperio yanqui, interrumpiríamos los envíos de petróleo a los Estados Unidos, aun cuando

aquí tengamos que comer piedras [por ello]. No enviaremos siquiera una gota más a las refinerías

estadounidenses".

Afortunadamente, la mayoría de las personas aprendió a tomar con cautela gran parte de lo que

dice el irritable mandatario. Nadie cree que Venezuela de veras vaya a interrumpir la exportación

de petróleo al que es, de lejos, su cliente más importante; en la actualidad, Venezuela es tan solo

el quinto proveedor de los Estados Unidos, en orden de envergadura, pese a que supo ser el más

importante.

En el supuesto altamente improbable de que Chávez interrumpiese la exportación a los Estados

Unidos, el impacto sobre los precios sería acotado, pues el petróleo es cosa fungible: Venezuela

podría enviar el petróleo a cualquier otra parte, y los Estados Unidos podrían comprar ese petróleo

a otro exportador. La interrupción podría quedar circunscrita al corto plazo.

Aun así, Venezuela mal podría darse el lujo de dejar de venderle a su mejor comprador, en

especial, cuando ya sufre una caída abrupta en los ingresos por producción y exportación (además

del petróleo, Venezuela no exporta muchos otros productos) Muchos de sus otros clientes no pagan

por adelantado, o bien pagan en especie, o bien son más lejanos. Además, en los Estados Unidos,

Venezuela tiene una red de refinerías especialmente adaptadas para trabajar con la singular

variedad del crudo venezolano.

Naturalmente, si la producción de Venezuela sigue cayendo, quizá prohibir la exportación a

los Estados Unidos no cambie demasiado las cosas.