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Eutanasia

Qué es y cómo funciona Sacro, la máquina de la muerte digna

Sarco es un sarcófago futurista imprimible en 3D que facilita una muerte indolora y pacífica a todo aquel humano que lo desee

Por UNO

(Editado por Pablo González) La eutanasia ha sido y es motivo de discusión y polémica acerca de cómo o si es que se tiene que afrontar los últimos momentos de la vida, sobre todo en enfermedades sin cura, de forma más digna. En varios países europeos la eutanasia es legal pero a pesar de esto el debate se sigue dando. Philip Nitschke es un médico australiano y ferviente defensor de la eutanasia, creó Sacro, una máquina que facilita la muerte indolora y pacífica, se encuentra detrás de este polémico proyecto.

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Quitarse la vida continúa siendo tabú en la mayor parte de los países del planeta. Sólo un puñado reducido de países como, Canadá, Colombia, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Luxemburgo, Japón, contemplan en su legislación la eutanasia activa como vía legal. Como forma de abandonar este mundo sin cortapisas, sin que medie una enfermedad terminal o una discapacidad de sufrimiento insoportable.

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Sarco es un sarcófago futurista imprimible en 3D que facilita una muerte indolora y pacífica a todo aquel humano que lo desee. Tal vez lo original de este proyecto sea que el que tiene que apretar su propio botón para dejar de respirar sea el propio paciente o persona. Se entra en la cápsula, se activa el protocolo, se inhala el nitrógeno y en cinco minutos se ha terminado con la existencia propia. El sueño 4.0 de Kierkegaard.

¿Cómo funciona?

Como él mismo lo explica de forma simple. La máquina es un sueño torcido de la ciencia ficción, una cápsula autónoma imprimible en 3D en la que el comprador se sienta y se quita la vida. Lo hace accionando una pequeña dosis de nitrógeno que al cabo de un minuto le deja inconsciente, y al cabo de cinco, le ahorra el resto de su existencia. Sólo funciona desde dentro (no puedes matar a nadie) y tiene dos botones de emergencia (en caso de que alguien se arrepienta en pleno proceso).

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Esta cápsula hermética y de aspecto futurista ofrece al enfermo la posibilidad de activar él mismo el protocolo, de apenas cinco minutos de duración. Tras activarlo, una dosis letal de nitrógeno será la responsable de realizar con éxito tan complicada tarea.

Sacro cuenta además con dos botones de emergencia para aquellos que se arrepientan de su decisión en pleno proceso. Tal y como han explicado Philip Nitschke y Alexander Bannink, diseñador del sarcófago, se trata de un método totalmente indoloro. Antes de poner fin a la vida del paciente, el nitrógeno se encarga de dejarle inconsciente.

No es la primera vez que Nitschke, quizá la figura más prominente y polémica de la eutanasia médica, crea una máquina para asegurar una muerte rápida, indolora y sencilla. En 1997 lanzó The Deliverance un simple ordenador portátil que accionaba una dosis letal de barbitúricos una vez el paciente había confirmado su deseo de perder la vida. Poco a poco, su camino profesional le ha llevado a The Sarco. Tu propio y voluntario sarcófado.

Países Bajos es el más destacado, en gran medida porque allí reside y trabaja Philip Nitschke, doctor australiano conocido popularmente como "el gurú de la eutanasia" o, de forma más prosaica, "el Doctor Muerte". Nitschke fue el primer doctor en practicar la eutanasia en Países Bajos tras su legalización en 2001.

La eutanasia ha sido siempre protagonista de su propio debate, dividiendo a aquellos que aprueban y rechazan la búsqueda de una muerte digna como vía de escape del dolor y el sufrimiento. Como bien es sabido, la eutanasia es el acto de provocar el fallecimiento de una persona que padece una enfermedad incurable, siempre intencionadamente y con el consentimiento del paciente.

Sin embargo, su creación presenta varias trabas. Por ejemplo, solo podrá comercializarse en aquellos países que estén a favor de la eutanasia. Además, diversas organizaciones solicitan que la edad mínima para acceder al servicio sea de 50 años y que el paciente no presente un cuadro claro de depresión que nuble su juicio.