La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció este martes el espionaje diplomático y económico en su país por parte de Estados Unidos, al abrir la 68 Asamblea General de Naciones Unidas donde advirtió a la comunidad internacional que “llegó el momento de impedir que el ciberespacio sea usado como un arma de guerra”.
Rousseff, quien abordó el tema del espionaje ocurrido en su país desde el comienzo de su intervención, denunció que el hecho que afectó a las comunicaciones de su gobierno y de empresas importantes en la economía de su país, fue una “grave violación de los derechos humanos y civiles y una falta de respeto por la soberanía nacional” de Brasil.
“La soberanía de un país nunca puede garantizarse mediante la violación de los derechos humanos, civiles y fundamentales” de los ciudadanos de otros países, destacó.
Tras considerar que el espionaje en su país fue un “quebrantamiento al derecho internacional y una afrenta”, sentenció que lo ocurrido no puede justificarse en la lucha contra el terrorismo y aseveró que Brasil “sabe como protegerse, lucha contra los grupos terroristas y vive en paz” con sus países vecinos “hace más de 140 años”.
Si bien la jefa de Estado brasileña apuntó directamente a Estados Unidos en su discurso, no tardó en agregar que “el problema va más allá de una relación bilateral dado que afecta a la comunidad internacional y requiere de una respuesta” global.
En ese contexto, advirtió ante la Asamblea General que “llegó el momento para impedir que el ciberespacio sea usado como un arma de guerra” y convocó a las Naciones Unidas a asumir un “papel de vanguardia” en cuanto al control de las conductas de los países en estas áreas.
Rousseff anunció la presentación de una batería de propuestas para establecer mecanismos dentro del marco civil multilateral “para la gobernanza del espacio de internet y la protección de datos que viajan” por esa vía de modo que sea garantizado el mantenimiento “de la libertad de expresión”.
Fuente: TELAM
