La perra Molly estaba con el estómago lleno, con pérdida de apetito y pesaba la mitad de lo quepesa un rottweiler normal. Así que sus dueños, Rebecca Danville y su pareja Stuart Lane, de
Grimbsby, Reino Unido, la llevaron al veterinario.
El veterinario le sacó una radiografía y se sorprendió al hallar que la panza de la perraestaba llena de corpiños. Inmediatamente, fue llevada al quirófano y se le extrajeron 12 corpiñosde un tamaño bastante grandecito. Los dueños lo admitieron y fueron multados con cien libras esterlinas y se les prohibió teneranimales durante cinco años. El veterinario Michael Jeffreson reveló que Molly estaba "esquelética" cuando la llevaron asu clínica. "La trajeron al quirófano y se le sacó una gran cantidad de piezas de ropa interior quese había comido", dijo. "En mi opinión, los dueños de esta perra, debido a su negligencia, le causaron un sufrimiento innecesario", afirmó el profesional. "Realmente estaba hecha un desastre cuando vino. Nunca vi algoasí. Su estómago estaba tan distendido que le tomó su abdomen entero", declaró. Molly finalmente se recuperó, aunque tiene nuevos dueños. Durante tres meses no pudo comerpor causa de los corpiños que tenía en el estómago. Sus ex dueños parecen haber descuidado a laperra, sin alimentarla y dejando ropa interior de gran tamaño al alcance de sus mandíbulas.



