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Periodista de la BBC confesó que mató a su amante para que no sufriera

La policía británica anunció que investigará al presentador de la BBC Ray Gosling, quien confesóhaberle causado la muerte en los años 80 a un ex amante que padecía sida desde hacía años.

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Entrevistado para un documental de la BBC sobre la vida y la muerte, Gosling –de 70 años-

dijo inesperadamente: "Es hora de que comparta un secreto que tengo guardado desde hace mucho

tiempo. Yo maté a alguien una vez. Había sido mi amante y tenía sida".

El presentador relató que asfixió a su ex amante con una almohada luego de que los médicos le

dijeran que ya no había nada por hacer para salvarle la vida.

El programa fue transmitido este lunes a la noche en el programa Inside Out de un canal

regional de la BBC.

En una entrevista, Gosling repitió este martes en la radio de la BBC que provocó la muerte a

su ex compañero, que sufría "dolores terribles", en cumplimiento de un acuerdo que establecía que

si el sufrimiento se volvía insoportable ayudaría al enfermo a morir.

"Le pedí al médico que nos dejara solos un momento y se fue. Tomé la almohada y lo asfixié

hasta que murió".

Debate

La confesión del presentador reaviva el intenso debate que existe en el Reino Unido sobre si

se debe autorizar o no el suicidio asistido para las personas que sufren enfermedades terminales.

Él tenía dolores terribles, yo estaba ahí y lo vi. Te parte el corazón. No creo que sea un

delito

Cuando la presentadora del programa Inside Out le preguntó si estaba arrepentido, el hombre

respondió: "En absoluto. Él tenía dolores terribles, yo estaba ahí y lo vi. Te parte el corazón. No

creo que sea un delito".

"Creo que si él pudiera verme ahora estaría orgulloso de lo que hice y de que se lo haya

contado a otras personas".

Al ser consultado sobre si la familia del fallecido estaba al tanto, dijo: "Algunos sí y

otros no. Es mejor así. Dejémoslo así".

Grupos que se oponen a la eutanasia criticaron a Gosling. Peter Saunders, de la organización

Care Not Killing, dijo que las palabras del presentador no hablan de suicidio asistido sino de un

caso de muerte intencional u homicidio.

Esa organización también dijo que era "extraño" que la BBC no hubiese informado a la policía

de la confesión cuando fue filmada en diciembre.

La BBC dijo que no estaba bajo obligación de informar a la policía antes de la transmisión,

pero que cooperaría con la investigación.

La policía de Nottinghamshire, el condado del centro de Inglaterra donde vive el presentador,

anunció que investigará el caso.

El suicidio asistido es ilegal en Inglaterra y en Gales, y supone penas de hasta 14 años de

prisión.

Sin embargo, en septiembre pasado la justicia británica aclaró que las personas que ayudan a

un ser cercano a morir probablemente no enfrentarán consecuencias judiciales si la acción fuera

motivada por la compasión o si el deseo del enfermo no dejara lugar a dudas.

El mes pasado, Kay Gilderdale, de 55 años, fue absuelta tras haber ayudado a su hija de 31

años, aquejada de encefalomielitis, a acabar con su vida.

Días antes de aquello, otra británica, Frances Inglis, de 57 años, fue sentenciada a nueve

años de cárcel por haberle inyectado a su hijo Thomas de 22 años, que padecía daño cerebral, una

dosis letal de heroína.