El presidente norteamericano evalúa las pruebas y los informes de inteligencia, mientras trata de acallar la oposición interna. El Parlamento británico lo dejó solo, luego de que rechazara el pedido del premier Cameron de acompañar la intervención mili

Obama medita en soledad el momento para atacar a Siria, tras la deserción del Reino Unido

Por UNO

"Nosotros tomamos nuestras propias decisiones según nuestros propios tiempos", aclaró a la prensa la vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, y luego su par en la Casa Blanca, Josh Earnest, agregó que "la principal responsabilidad del presidente (Barack Obama) es con el pueblo estadounidense".

Earnest destacó que, mientras Obama valora a las Naciones Unidas y a sus aliados más cercanos, su "principal responsabilidad" es con la seguridad nacional de su país, que como varias veces alertó estaría amenazada por la escalada de violencia en Siria.

"Cuando el presidente alcance una decisión sobre la respuesta apropiada (al presunto uso de armas químicas en Siria) y haga falta una justificación legal para sustanciar o respaldar esta decisión, elaboraremos una por nuestra cuenta", añadió el vocero.

En una entrevista con la televisión pública PBS, el mandatario norteamericano había explicado ayer que no tiene interés "en un conflicto con final abierto en Siria" o "una repetición de Irak" y que, si opta finalmente por un ataque, será "limitado".

Este es el mensaje que el mandatario comunicó a través de llamadas telefónicas y reuniones a aliados y opositores en un esfuerzo por alcanzar un consenso interno en Washington que acepte y acompañe un eventual ataque unilateral contra el gobierno sirio de Bashar Al Assad.

El propio Obama llamó hoy por teléfono al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, para explicarle los argumentos a favor de una intervención militar contra Siria, luego que el legislador opositor publicara una carta con una docena de preguntas sobre un eventual ataque al país árabe.

Según el vocero de Boehner, las explicaciones del mandatario estadounidense no convencieron al líder opositor.

"Sólo el presidente puede contestar estas preguntas, y está claro que se necesita más diálogo y consultas con el Congreso, al igual que más comunicación con el público estadounidense", informó a la prensa Brendan Buck.

Otro congresista que expresó su inconformidad con los planes bélicos de la Casa Blanca fue Adam Smith, un veterano legislador demócrata, miembro de la Comisión de Asuntos de Defensa de la Cámara Baja.

"Simplemente golpeando con fuerza militar y con el título de que `hicimos algo` no aseguraremos nuestros intereses en Siria", advirtió Smith en un comunicado difundido por su oficina.

Obama no tiene asegurado un apoyo mayoritario del Congreso, por eso envió a funcionarios del más alto nivel a convencer a los legisladores.

La asesora de seguridad nacional, Susan Rice; el jefe de todas las agencias de inteligencia, James Clapper: el secretario de Estado, John Kerry; el secretario de Defensa, Chuck Hagel; y el vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, el almirante James Winnefeld; fueron los encargados de hacer la presentación formal.

El eje de la presentación fue el informe clasificado de inteligencia que, según la Casa Blanca, demostraría la responsabilidad del gobierno sirio de Al Assad en el presunto ataque químico el 21 de agosto pasado en las afueras de Damasco, que según la oposición siria dejó unos 1.500 muertos.

Rechazo británico

La Cámara de los Comunes debatió por 7 horas y media con serias divisiones políticas sobre la situación en el país árabe, pero con puntos en común sobre el escepticismo del pueblo británico a involucrarse en un nuevo conflicto bélico y la necesidad de aprender las lecciones de Irak.

Al término de la sesión 285 legisladores británicos votaron en contra y 272 a favor de la moción del gobierno sobre una posible acción militar contra Siria para disuadirla de utilizar armas químicas.

La presión del laborismo, y también de representantes del Partido Conservador, hicieron que Cameron, y por rebote también Estados Unidos y Francia, reduzcan sus aspiraciones de una acción inmediata.

Pero la oposición tampoco logró una victoria en su proyecto, donde exigía “confirmación sobre el uso de armas químicas” y “pruebas convincentes de que el régimen sirio fue el responsable”, antes de decidir una respuesta militar.