Un nuevo algoritmo reduce de 22 a 20 el número mínimo de movimientos para superar el desafío de juntar los cuadrados del mismo color en cada cara.

Matemáticos descubrieron una manera más fácil de resolver el Cubo de Rubik

Por UNO

Se ponga como se ponga, se mezcle como se mezcle, no importa las vueltas que se le den, el Cubo deRubik puede ser resuelto en 20 movimientos o menos.

Un equipo de matemáticos e ingenieros encabezados por Morley Davidson, de la Universidad del

Estado de Kent (Ohio, EE.UU.), estableció que con 20 pasos, a lo máximo, se puede acabar con éxito

lo que supone una tarea eterna o imposible para muchos: dejar las seis caras del famoso dado cada

una con su color.

Eso sí, con ayuda de la informática, ya que los algoritmos -la secuencia matemática de pasos

a seguir- que pueden ser memorizados por un ser humano requieren un mínimo de 40 movimientos.

El algoritmo que reduce "el número de Dios" de los 22 movimientos establecidos en 2008 por

Tomas Rokicki y John Welbron a 20 fue establecido por Davidson, John Dethridge, Herbert Kociemba y

el mismo Rokicki.

¿Cómo?

Las 27 piezas del cubo -seis fijas- pueden colocarse en más de 43 trillones de posibles

posiciones, que el equipo de matemáticos redujo a 2.000 millones de bloques de 19.000 millones y

después, usando simetría, bajó la cuenta a 56 millones de bloques...

Todo muy complejo, para matemáticos e ingenieros, y con cifras que no caben en cabeza humana.

Por eso, la solución fue posible gracias a la ayuda de Google, que permitió el uso remoto de 35

años de tiempo de sus computadoras en hibernación.

Con todo, una "combinación de trucos matemáticos y cuidadosa programación" hizo posible

establecer el algoritmo que fue calculado en pocas semanas con las computadoras de Google.

Esta solución ha sido encontrada tres décadas después de que un primer estudio concluyera en

"probablemente alrededor" de 80 los movimientos necesarios.

En julio de 1981, Morwen Thistlewaite probó que eran suficientes 52 pasos, algo que sólo fue

superado en abril de 1992 por Hans Kloosterman.