El petitorio es para que participen en la reconstrucción del país. Además Brasil pidió que el mundo ofrezca sus productos sin arancel.

La terrible realidad de Haití llegó a Suiza con pedidos de Clinton

Por UNO

DAVOS, Suiza, 28 enero (AFP-NA) -- La terrible situación de Haití desembarcó hoy en la tribunaprincipal del Foro de Davos con un pedido del ex presidente norteamericano Bill Clinton a los

empresarios para que participen en la reconstrucción del devastado país caribeño y una solicitud de

Brasil para que el mundo ofrezca "arancel cero" a sus productos.

La segunda jornada del Foro Económico Mundial (WEF) estuvo marcada además por la primera

presentación en Davos del jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente en

ejercicio de la Unión Europea (UE), quien defendió con firmeza al euro y la situación financiera de

su país.

Sin embargo, la 40ª edición de Davos perdió algo de su brillo con la cancelación de la

visita del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien debió ser hospitalizado en su país

por una crisis de hipertensión provocada por el agotamiento.

Tras una primera jornada dedicada en forma casi exclusiva a la batalla con los banqueros por

la reforma del sector, marco en el cual el presidente francés Nicolas Sarkozy apoyó a su homólogo

estadounidense Barack Obama, Davos incluyó el jueves un abanico de temas variados.

En una sesión especial dedicada a Haití, Bill Clinton pidió a los empresarios reunidos en

Davos invertir con confianza en el país caribeño, ayudando a la reconstrucción de la parte

destruida por el sismo del pasado 12 de enero y "acelerando" el desarrollo del 70% del territorio

que no se vio afectado por la tragedia.

"Tienen la mejor oportunidad de su vida de escapar al pasado y tenemos la mejor oportunidad

de nuestras vidas de ser parte de eso", dijo un emocionado Clinton, nombrado enviado especial de la

ONU para Haití, donde murieron unas 170.000 personas a raíz del sismo.

Sentado a su lado, el canciller brasileño Celso Amorim propuso que todos los países del

mundo en condiciones de hacerlo recorten a cero los aranceles para los productos procedentes de

Haití durante un plazo de 15 a 20 años, de modo de ayudar a la recuperación de este país devastado

por un sismo.

Por la tarde, y en un esperado debate sobre el futuro de la moneda única europea, el primer

ministro griego Giorgos Papandreou denunció los ataques especulativos que sufre su país, utilizado

a su entender como "el punto débil de la zona euro".

Grecia enfrenta una grave crisis presupuestaria por su deuda pública y su déficit que se

está convirtiendo en una prueba para la cohesión de la Eurozona, nacida en 1999.

En ese sentido, Rodríguez Zapatero buscó dar muestras de la solidez del euro, afirmando que

"ha sido, es y será una moneda fuerte", en un complicado debut ante la elite mundial reunida en la

estación de esquí del este de Suiza.

"Todos los países que formamos parte del Eurogrupo (que integran 16 miembros de la UE)

sabemos lo que nos está aportando", añadió, minimizando las críticas de aquellas voces "a las que

nunca les ha gustado el euro".

Otro tema de debate fue el del cambio climático, marco en el cual el presidente mexicano

Felipe Calderón recurrió a un ejemplo muy gráfico para referirse a la situación en la que se

encuentra la comunidad internacional tras el fracaso de la Conferencia de Copenhague de diciembre

pasado.

"Vamos en el mismo avión. El problema de nuestro avión es que nuestro piloto sufrió un

ataque cardíaco. Hay manera de  reemplazarlo con otro piloto que va entre los pasajeros, pero

nos pasamos el tiempo peleando entre los de clase turista y los de business class", ilustró

Calderón.

De su lado, el presidente colombiano Alvaro Uribe afirmó que su país necesita el "acceso a

mercados" para tener un crecimiento real y sostenible, luego de que Obama prometiese impulsar un

congelado Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia.

En cuanto a la ausencia de Lula, el presidente brasileño se encontraba en la noche del

miércoles en la ciudad de Recife (nordeste de Brasil), desde donde debía partir rumbo a Suiza, pero

se sintió mal cuando ya se aprestaba a partir y su médico personal recomendó su traslado a un

hospital.

La visita de Lula era la última que debía realizar como jefe de Estado al Foro, dado que su

mandato concluye dentro de once meses y la Constitución brasileña le impide ejercer un tercer

mandato consecutivo.

Los organizadores de Davos tenían previsto otorgarle el viernes un premio especial al

"estadista global" creado por el WEF para su 40ª edición.